06 de octubre de 2011
06.10.2011

España participará en el escudo antimisiles de la OTAN mediante la base naval de Rota

El Ejército estadounidense desplegará 1.100 soldados en las instalaciones de Cádiz . Zapatero defiende el acuerdo por los 8,5 millones de inversión y los mil empleos que se generarán

06.10.2011 | 02:00
Zapatero, Rasmussen y Panetta estrechan sus manos parta celebrar el acuerdo, ayer en Bruselas. / reuters

España anunció ayer, un cuarto de siglo después de su entrada en la OTAN, su participación en el polémico escudo defensivo antimisiles, que la Alianza prevé tener totalmente operativo en 2018. La aportación española consistirá en la cesión de las instalaciones navales de Rota (Cádiz) para que desde 2013 sirvan de base a cuatro destructores de Estados Unidos, que, según explicó ayer en Bruselas el presidente Zapatero, no llevarán armamento nuclear.

El acuerdo fue explicado en rueda de prensa en la capital belga -sede de la Alianza- por el secretario de Defensa de EEUU, Leon Panetta; el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen; y el propio Zapatero. Los buques desplegados en Rota estarán dotados con el sistema de defensa Aegis y serán servidos por un total de 1.100 militares.

"España va a acoger este componente del sistema debido a su posición geoestratégica y por su condición de puerta de entrada al Mediterráneo", explicó Zapatero, quien añadió que el Centro de operaciones aéreas combinadas que acogerá la base de Torrejón de Ardoz (Madrid) tras la reforma de la estructura aliada formará parte, junto a la base alemana de Uedem, del sistema de mando y control aéreo en el que se integrará el escudo.

El dispositivo defensivo, previsto frente a posibles amenazas provenientes de países como Irán o Corea del Norte, tiene, enfatizó Zapatero, un carácter disuasorio. "No va dirigido contra nadie", remachó el presidente del Gobierno, quien glosó los beneficios económicos que se espera obtener de la operación.

Millones y empleos

Según el presidente Zapatero, el despliegue "requerirá inversión en infraestructuras" y "contratos con empresas de servicio" por unos 8,5 millones de euros, ya que Washginton se ha comprometido a recurrir a astilleros de San Fernando (Cádiz), "dentro de sus posibilidades", para los servicios de mantenimiento de navíos. El presidente avanzó que el acuerdo se traducirá en "un millar" de puestos de trabajo, entre directos e indirectos.

Según fuentes de la presidencia del Gobierno, el Ejecutivo calcula que la inversión estadounidense en nuevas infraestructuras para sus militares alcanzará "entre cinco y seis millones de euros" y el impacto socioeconómico de los 1.100 militares -que, con sus familias, serán un total de 3.400 personas- se elevará a unos 51 millones anuales.

Zapatero precisó que "el principal partido de la oposición" conocía "desde hace meses" las negociaciones en marcha y también es "conocedor" del acuerdo. El presidente aseguró que ha mantenido un diálogo "positivo y constructivo" con el PP al respecto.

La portavoz de Defensa del PP, Beatriz Rodríguez Salmones, consideró que la participación de España es "positiva y conveniente". Salmones resaltó la importancia del acuerdo para las Fuerzas Armadas españolas, porque, dijo, aumentará la colaboración con la Armada estadounidense.

Por su parte, IU solicitó la convocatoria de la Diputación Permanente del Congreso para pedir que comparezca la ministra de Defensa, Carme Chacón, y explique el porqué de un acuerdo que, a su juicio, "vulnera" la condición establecida en referéndum de que España quedase excluida de la estructura militar integrada aliada.

Una base estratégica

La base de Rota (Cádiz) es una de las dos situadas en suelo español de uso conjunto entre España y Estados Unidos y su importancia radica en su situación estratégica para el control del Estrecho y el Mediterráneo.

La instalación fue creada en virtud del convenio de defensa firmado por España con Washington en 1953. Tiene una superficie de 24.280.800 metros cuadrados y cuenta con una de las pistas de aterrizaje y despegue más largas de Europa, con 4.000 metros. Su aeródromo militar ha llegado a registrar en un año un tráfico de hasta 45.000 aeronaves.

El sistema antimisiles de la OTAN consiste en un escudo, con un coste de 200 millones para proteger a los miembros de la Alianza de eventuales ataques con misiles, que se prevé esté operativo en 2018. Su creación fue decidida en noviembre de 2010 en una de las decisiones más ambiciosas durante la cumbre de jefes de Estado aliados celebrada en Lisboa. EEUU venía desarrollando un polémico escudo antimisiles desde la etapa del presidente Bush (2001-2009), quien lo paralizó tras encontrarse con problemas financieros (su coste se estimó en unos 15.000 millones), así como por las reticencias de algunos aliados y por el serio deterioro que causó en las relaciones con Rusia, ya que algunos elementos estratégicos debían desplegarse en Polonia y Chequia, lo que Moscú consideraba una amenaza directa. Obama anunció en 2009 el abandono del proyecto, que sustituyó por uno de alcance global que implica la colaboración con Rusia. De hecho, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, propuso a continuación conectar los sistemas antimisiles de EEUU, la OTAN y Rusia.

La iniciativa se irá poniendo en marcha durante esta década. Hasta el momento, además de España, albergarán instalaciones y componentes Polonia, Rumanía, Holanda y Turquía. El sistema, aún en fase de desarrollo, será operativo para misiles de corto y medio alcance con una proyección de hasta 3.000 kilómetros. Consiste en un complejo entramado de comunicaciones, radares y cohetes para detectar y destruir en vuelo cualquier misil lanzado contra la OTAN. El sistema antimisiles combina componentes (terrestre, naval y aéreo) de varios orígenes: en primer lugar, las capacidades terrestres que EEUU desarrolla en varios países europeos y que cederá a la Alianza. Estas capacidades incluyen un radar en Turquía y misiles interceptores de medio alcance en Polonia y Rumanía, países que han firmado ya acuerdos con Washington, mientras que se esperan más pactos en un futuro próximo.

El componente naval está formado por radares y sistemas de interceptación basados en buques como los equipados con sistemas Aegis que EEUU desplegará en Rota. El calendario incluye un despliegue casi inmediato de buques en el Mediterráneo oriental y, para 2015, la entrada en funcionamiento de los misiles interceptores basados en Rumanía. En 2018 se sumarían los basados en Polonia.

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