25 de octubre de 2011
25.10.2011

Crecer a la sombra de Néstor

La presidenta argentina ha sabido dar la vuelta al duro revés electoral de 2009 y a la muerte de su esposo y antecesor en el cargo

25.10.2011 | 02:00
Néstor Kirchner.

Con un arrollador triunfo para retener la Presidencia otros cuatro años, Cristina Fernández ha sabido dar la vuelta al duro revés electoral que recibió hace sólo dos años y sobrellevar con entereza el drama personal de la muerte de su esposo y antecesor, Néstor Kirchner, hace justo un año.

Aunque con estilo propio, la dirigente peronista, de 58 años, ha cumplido la promesa de profundizar un modelo político y económico, con aciertos y errores, gestado por Kirchner, quien falleció de un ataque cardíaco un 27 de octubre. Sin abandonar su riguroso luto, a Fernández se la ha visto afrontar con entereza la muerte de su esposo, aunque a veces no ha ocultado tristeza y cansancio.

"Él", como llama Fernández a Kirchner sin mencionarlo nunca en actos públicos por su nombre, ha sobrevolado esta campaña, como recuerdo de un legado que, para los kirchneristas, sólo Cristina y nadie más puede perpetuar.

La mandataria ha confesado que, con la muerte de Kirchner, una parte de ella "se fue con él", el "compañero" de toda su vida, con quien se casó en 1975, un año después de conocerse en la Universidad de Derecho, y después de seis meses de noviazgo.

Desde la muerte de su marido, Fernández se ha aferrado a sus hijos -Máximo, de 34 años, y Florencia, de 21- nacidos en Río Gallegos, capital de la sureña Santa Cruz, tierra natal de Kirchner y donde reposan sus restos.

Heredera de la jefatura del gobernante Partido Justicialista, en el que milita desde joven, Fernández se apoyó en los sectores juveniles y el kirchnerista FpV, atenta ante las históricas divisiones dentro del peronismo y las crecientes rencillas dentro de los círculos sindicales justicialistas.

Tras dos décadas de una trayectoria que supo construir a fuerza de una destacada labor legislativa y una fuerte vocación de poder, Fernández fue en 2007 la primera mujer elegida para ocupar la Presidencia argentina. En eso s comicios logró un 45% de votos, casi el doble que su marido en 2003, y asumió el Ejecutivo con una aprobación del 51%.

Uno de los logros de su gestión ha sido mantener el ritmo de crecimiento económico, aun frente a la crisis desatada en 2008, e hizo guiños a los mercados al reabrir en 2010 el millonario canje de deuda con acreedores privados cerrado en 2005, pero tomó otras medidas polémicas como utilizar reservas del Banco Central para pagar deudas soberanas del país.

A Fernández también se le achaca no haber calculado los costos del conflicto con el sector agrario que estalló en marzo de 2008, cuando el Gobierno intentó imponer impuestos a las exportaciones de grano. La oposición del vicepresidente, el radical Julio Cobos, supuso que pasara a convertirse en un líder opositor. Además, el conflicto con el campo hizo mella en la imagen positiva de Fernández, proceso que derivó en una dura derrota electoral para el oficialismo en los comicios legislativos de 2009, donde perdió su mayoría absoluta en el Parlamento. Sin embargo, tras esos comicios, la oposición no logró consolidarse y, gracias a un estilo menos agresivo y ayudada por la bonanza económica, Fernández recuperó popularidad.

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