El Ejército paquistaní acusó ayer a la OTAN de lanzar de forma deliberada el ataque con helicópteros que acabó con la vida de al menos 24 de sus soldados en la frontera con Afganistán el sábado.

El ataque aliado ha deteriorado muy seriamente las relaciones entre Pakistán y EEUU, ya dañadas por la operación que en mayo acabó con la vida de Bin Laden. En medios oficiales de Washington se ha cuestionado que Bin Laden viviera en suelo paquistaní sin contar con complicidad local.

El director general de operaciones militares de Pakistán, Ishfaq Nadim, tachó el ataque de "agresión flagrante" que ocurrió sin que mediara provocación previa. "Las posiciones de los puestos ya habían sido comunicadas a la ISAF (misión militar de la OTAN)) a través de referencias en los mapas y es imposible que no supieran dónde estaban", afirmó el general de división.

El oficial rechazó que ese punto fronterizo de la región tribal de Mohmand registrara actividad talibán y cifró en 24 los soldados muertos, aunque fuentes militares sobre el terreno elevaron a 26 el número de víctimas mortales. Otros medios hablan de 28 fallecidos.

Preguntado sobre los motivos de la ISAF para atacar puestos paquistaníes, Nadim sugirió que la situación se puede analizar mejor en el contexto que emergió tras la muerte de Bin Laden en mayo a manos de comandos norteamericanos en el norte paquistaní, cerca de la capital, Islamabad.