La Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Catherine Ashton, ha mostrado este jueves su satisfacción por las sanciones de la Liga Árabe contra Siria por la importancia de que haya "una combinación de la presión" y trabajo "con los grupos de la oposición para apoyar a la población sobre el terreno" para "dejar claro" a Damasco que "no sólo la UE sino también la comunidad internacional espera que el Gobierno sirio impida un baño de sangre y deje de arrestar indebidamente" a manifestantes pacíficos.

"Esta combinación es muy importante", ha insistido en declaraciones a la prensa a su llegada a la reunión de ministros de Exteriores de la UE en la que discutirán de manera "informal" con el secretario general de la Liga Árabe, Nabil Elaraby, "las vías mejores y más apropiadas para colaborar" para "intentar garantizar la seguridad" de la población y "presionar al régimen" para que entienda que el presidente sirio, Bashar el Assad, "tiene que abandonar el poder".

El ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, también ha defendido que las sanciones de la Liga Árabe "llegaron en el buen momento", suponen "un paso histórico" en el organismo regional y "demuestran, especialmente al régimen en Siria, que la comunidad internacional está unida y que no es sólo un objetivo de occidente".

"Es muy importante que nuestra respuesta a la represión sea una respuesta unida. Discutiremos en la UE que sincronicemos nuestras medidas", ha explicado, al tiempo que ha prometido que los europeos "seguirán trabajando" en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU para promover una resolución sobre Siria.

El ministro de Exteriores británico, William Hague, ha saludado la presencia del secretario general de la Liga Árabe, cuyo trabajo para lograr llevar a Siria "la paz y una vida más democrática" ha saludado y ha lamentado "la asistencia" de Teherán "al régimen de Al Assad para intentar controlar y reprimir las protestas".

Su homólogo holandés, Uri Rosenthal, ha dejado claro que su Gobierno cree que "Bashar al Assad debe abandonar" y ha apostado por "apretar al régimen el máximo posible" a través de "sanciones dirigidas a las autoridades", como en el caso de Irán. "La población no debe sufrir más de lo que ya ha sufrido", ha recalcado.

El ministro de Exteriores austríaco, Michael Spindelegger, ha insistido por su parte en que la represión en Siria "no es aceptable" y ha pedido sanciones contra el régimen en el marco de la ONU a pesar de admitir que a algunos países "no les hace gracia" la idea, en alusión a Rusia y China. "No hay otra manera para tener respuestas fuertes que por la vía de la ONU", ha insistido.

Los 27 descartan intervención militar

El jefe de la diplomacia sueca, Carl Bildt, ha dejado claro que los Veintisiete están ""alarmados por la situación" en Siria y que se coordinarán de forma "estrecha" con la Liga Árabe para discutir "más medidas para aumentar la presión" y ha confiado en que tras las sanciones impuestas por la Liga Árabe y Turquía el Consejo de Seguridad de la ONU esté en condiciones de "actuar ahora".

El jefe de la diplomacia sueca ha insistido en que en el seno de los Veintisiete "no hay discusiones sobre una intervención militar" en Siria y ha considerado que el despliegue de observadores de la Liga Árabe constituye a su juicio "la forma más eficaz" de "ayudar" a la población civil tras admitir "limitaciones obvias mientras que permanezca el régimen en su sitio".

"No hay planes para una intervención militar", ha recalcado. Además, ha defendido el refuerzo de sanciones contra el régimen sirio con el objetivo de "intentar lograr un cambio de régimen y de sus políticas" en Siria.

Respecto a la propuesta francesa de un corredor humanitario, los Veintisiete ya han comenzado a "reflexionar" sobre esta posibilidad, que "no necesariamente" implicará el despliegue de militares europeos, según han explicado fuentes diplomáticas europeas. En cualquier caso, se trata de una cuestión "bastante compleja" que requiere "una discusión profunda" e identificar bien "el número de refugiados" que, en todo caso, se ha reducido "considerablemente" en las últimas semanas.

Nuevas sanciones

En el caso del refuerzo de las sanciones contra Siria, los Veintisiete prohibirán dar "créditos, préstamos concesionales y asistencia financiera al Gobierno sirio", que las entidades bancarias sirias puedan abrir nuevas sucursales en la UE o impulsar nuevas fusiones conjuntas con entidades europeas o que éstas puedan comerciar o ayudar a emitir bonos de deuda siria, según han confirmado fuentes diplomáticas europeas.

También prohibirán "nuevas inversiones" de empresas europeas en compañías sirias implicadas en la construcción de nuevas centrales eléctricas ni podrán darles créditos o impulsar fusiones empresariales para ello, han acordado un embargo a las exportaciones europeas de materiales y equipos para el sector del petróleo y el gas y han prohibido a las empresas europeas vender software o equipos "para supervisar Internet y las telecomunicaciones por el régimen".

Asimismo, han acordado prohibir a las aseguradoras europeas que el Gobierno sirio contrate seguros, salvo en el sector sanitario, así como "los créditos a la exportación y los seguros de créditos a la exportación" para las compañías europeas que invierten en Siria en el caso de contratos de siete años. En el caso de los contratos de corto plazo, menos de siete año, los Veintisiete instan a "restringir" estos créditos a la exportación.

Igualmente, se espera que los Veintisiete aprueben congelar los activos financieros en Europa y prohíban la entrada a la UE de otros doce dirigentes del régimen y congelarán los activos de al menos una decena de empresas y entidades sirias adicionales, según han avanzado fuentes diplomáticas.