Los últimos diplomáticos iraníes que quedaban en el Reino Unido abandonaron ayer el país en cumplimiento del ultimátum impuesto el miércoles por el Gobierno en respuesta al ataque por parte de estudiantes islamistas a la embajada británica en Teherán.

Los diplomáticos cargaron sus pertenencias en vehículos aparcados frente a la embajada iraní en Londres mientras algunos manifestantes protestaba contra el régimen de Mahmud Ahmadineyad.

La tensión entre ambos países ha ido aumentando desde que el pasado 21 de noviembre el Ejecutivo de Londres decidiese suspender todas las transacciones financieras con los bancos de Irán por su programa nuclear, del que sospecha una finalidad militar. El jueves la UE condenó el ataque a la embajada y lo consideró como una agresión a la Unión en su conjunto.

El ministro británico de Asuntos Exteriores, William Hague, insistió en que el incidente supuso "una violación" del derecho internacional y, más en concreto, de la Convención de Viena, que obliga a los Gobiernos a garantizar la seguridad del personal diplomático y embajadas extranjeras en su territorio.

Por su parte, Irán advirtió al Consejo de Seguridad de la ONU y a los países europeos de que "no caigan en desgracia" por escuchar las "falsas acusaciones" que hace Reino Unido al régimen de Teherán, informó la agencia oficial IRNA.

En la principal tribuna política iraní, el sermón del viernes en la Universidad de Teherán, el ayatolá Ahmad Jatamí dijo que el Reino Unido "se ha desprestigiado ante el mundo islámico, especialmente ante Irán".

Por este motivo, según Jatamí, miembro de la Asamblea de Expertos de Irán y uno de los clérigos ultraconservadores más radicales y beligerantes de la República Islámica, Londres quiere que ahora "los Estados europeos y las organizaciones internacionales compartan con él un costo tan enorme". Jatamí acusó a los británicos de "cien años de traiciones a Irán" y elogió la decisión adoptada el pasado domingo por el Parlamento de Teherán de rebajar las relaciones con Londres, que consideró "un avance positivo y valioso", tras las nuevas sanciones impuestas por Reino Unido a Irán por su programa nuclear.

Mientras, en Estados Unidos, el Senado aprobó por unanimidad (100 votos, ninguno en contra) una enmienda a un proyecto de ley de gastos de defensa que impone sanciones a toda institución que se relacione con el Banco Central iraní. No obstante, la aplicación de las sanciones dependerá de que salga adelante un paquete similar en la Cámara de Representantes y del visto bueno final de la Casa Blanca.

Presión de Turquía

Además, Estados Unidos invita a Turquía a adoptar mayores sanciones contra Irán para conseguir una solución diplomática al conflicto en torno al polémico programa nuclear de Teherán, según declaró el vicepresidente de EEUU, Joe Biden, al diario turco Hürriyet. Biden hizo estas declaraciones desde Bagdad, horas antes de llegar a Ankara en una visita oficial que se prolongará hasta hoy. "Seguiremos apoyando una solución diplomática respecto a nuestras preocupaciones con Irán", dijo Biden.

"Creemos que es necesario presionar a los dirigentes iraníes para garantizar una solución negociada y por eso invitamos a nuestros socios, incluida Turquía, a que den pasos para imponer nuevas sanciones a Irán", añadió el vicepresidente.

Las relaciones entre Teherán y Ankara preocupan en Turquía, dado que Irán expresó oficialmente su descontento con las instalaciones de misiles de defensa de la OTAN en Turquía. La prensa turca citó a generales iraníes que dijeron que el primer objetivo serían los misiles en suelo turco en caso de guerra.