Al menos 22 personas murieron por disparos de las fuerzas de seguridad y del ejército en Siria, la mayoría en la provincia de Homs (centro), según informó la oposición. Veintiuna de las víctimas se registraron en Homs y uno en la provincia de Idleb, en una jornada en la que vence el enésimo ultimátum de la Liga Árabe para que el régimen de Bachar al Asad acepte el envío de observadores árabes y evite las sanciones impuestas. En Homs, cinco personas perdieron la vida después de que el ejército lanzara misiles contra la mezquita de Ahmad al Rifai, que se incendió. Además, un hombre y sus tres hijos menores perdieron la vida en el barrio de Al Uar por los disparos de matones del régimen desde dos vehículos, mientras que en Mobarakiya un recluta murió tras negarse a disparar contra los manifestantes.

Mientras, el Gobierno sirio decidió congelar su Acuerdo de Libre Comercio con Turquía y establecer un impuesto del 30% a la importación de productos turcos por la presión de ese país contra Damasco, La decisión es en repuesta a "las medidas turcas relacionadas con la imposición de sanciones económicas a Siria.