El partido oficialista Rusia Unida (RU) volvió a ganar las elecciones parlamentarias celebradas ayer, aunque fuertemente debilitado en comparación con los anteriores comicios de 2007. Con el 61,8% de los votos escrutados, RU, cuyas listas estaban encabezadas por el presidente Medvédev, lograría el 50,05% de los sufragios.

El resultado representa un fuerte descenso en relación a las pasadas legislativas en las que obtuvo un 64,3% de los votos y 315 escaños de la Duma. La formación oficialista, vinculada por muchos rusos con la burocracia corrupta, no alcanzó el 50% de los votos en muchas regiones de Rusia, incluido la capital, Moscú. Mientras, en otras repúblicas como la norcaucásica de Chechenia, el partido oficialista se acercó al 100% de las papeletas.

El partido de Vladimir Putin perdería así la mayoría constitucional de dos tercios de los escaños y, como destacó el presidente del país y primer ministro electo, Dmitri Medvédev, "tendrá que buscar apoyos de otros partidos".

Los socialdemócratas de Rusia Justa (RJ) y el nacionalista Partido Liberal Democrático también acceden al Parlamento con el 13 y el 11% respectivamente. Aunque los grandes beneficiados por la caída de RU son los comunistas, que duplicarían el resultado de 2007 (11,5%), al igual que RJ. También crecen los nacionalistas del excéntrico Vladímir Yirinovski, que hace cuatro años conquistaron un 7,7%.

El reparto proporcional de escaños tras quedar fuera los partidos que no superen la barrera del 7% le garantiza a RU la mitad o más de los 450 escaños de la Duma. La gran incógnita es si el partido liberal Yábloko conseguirá el 5% que le daría un único escaño.

"Hemos conseguido un resultado digno, aunque para determinadas cuestiones tendremos que llegar a acuerdos puntuales de coalición", dijo Medvédev, al proclamarse vencedor. También Vladímir Putin, candidato a la jefatura del Estado en los próximos comicios de marzo, calificó el resultado de óptimo.

Borís Grizlov, presidente del Consejo Supremo del partido oficialista, atribuyó a la crisis la fuerte caída sufrida por su formación.

La jornada de votación estuvo plagada de incidentes. En Moscú y San Petersburgo, más de un centenar de opositores fueron detenidos al protestar contra el fraude. "Hemos detectado un mar de violaciones", denunció el Partido Comunista. "La geografía de las violaciones abarca todo el país", dijo el nacionalista Partido Liberal Democrático.

Acarreo de electores

El acarreo en autobuses de personas que votan en varios colegios se ha visto en "prácticamente todas las regiones", añadió el Partido Liberal. "Las elecciones se han convertido en el juego de pilla al falsificador con las manos en la masa", remataba Yábloko.

Los ataques dejaron fuera de servicio las webs de radios y periódicos independientes y del grupo de observadores Golos. "Existe la sensación de que la comisión electroral, la fiscalía y los hackers están actuando juntos", se quejó un portavoz de los damnificados. Alexéi Venedíktov, director de Eco de Moscú, dijo que el ataque fue "un intento de impedir que difunda información sobre las irregularidades".