La detonación de municiones por causas aún desconocidas en un centro policial en el norte de Quito dejó hoy al menos 14 heridos, tras causar dos explosiones que reventaron las ventanas de los alrededores, según informó el Ministerio del Interior de Ecuador.

"Fueron dos (explosiones). Una fue leve y la segunda sí fue súper fuerte, fue como un temblor", dijo a Efe Gabriela Beldón, testigo del incidente.

Las ventanas de su vivienda, ubicada a cuatro manzanas del lugar del accidente, se rompieron y los vecinos del edificio aguardan ahora en un patio, lejos de los vidrios, por temor a que ocurran más explosiones.

El accidente ocurrió por la detonación de munición en la sede del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), una unidad de elite de la policía, en la localidad de Pusuquí, al norte de Quito, según confirmó a Efe una fuente del Ministerio del Interior, que pidió no ser identificada.

"Está aún por determinarse en qué circunstancias" se produjo la detonación, dijo.

Según el Ministerio del Interior, en el Hospital de la Policía ingresaron ocho cadetes que sufrieron cortaduras de vidrios, quienes están en condición estable, así como un sargento de la policía y un civil, cuyas heridas no detalló.

Además, otros cuatro heridos fueron trasladados al hospital Baca Ortiz, de acuerdo con el Ministerio, que no dio información sobre su gravedad.

Margarita Benalcázar, directora del Colegio Fiscal Simón Bolívar, contiguo a la sede del GIR, dijo a Efe que algunos niños registraron heridas leves, mientras que dos docentes sufrieron heridas algo más graves "por el impacto de vidrio en la cabeza y la cara".

El alcalde de Quito, Augusto Barrera, quien se desplazó al lugar del accidente, dijo a la prensa que en total hay siete niños heridos leves, al tiempo que destacó el poder de la onda expansiva, que alcanzó un kilómetro a la redonda del lugar de las explosiones.

Una columna de humo señaló durante algunas horas el sitio del accidente, ocurrido en torno a las 11.15 hora local (16.15 GMT), pero a media tarde, hora local, el coronel Fernando Ordóñez, del Cuerpo de Bomberos, informaba de que el fuego estaba "prácticamente controlado".

"La gente que está más cerca sí que está mal, porque quedó todo abierto y quemado", afirmó Beldón.

La policía ha acordonado la zona, a la que han acudido ambulancias y bomberos, mientras que se han realizado evacuaciones en el área contigua a las explosiones.

Los cadetes de la Escuela Superior de Policía General Alberto Enríquez Gallo, que está delante de la sede del GIR, esperan fuera del área acordonada, mientras que los niños de la escuela Simón Bolívar han sido trasladados al Colegio Militar, según su directora.