El expresidente soviético Mijaíl Gorbachov reclamó ayer sin ambages la anulación de los resultados de las elecciones parlamentarias rusas del domingo, mientras arrecian las denuncias de fraude, se amplía la geografía de las protestas, que empiezan a salir de Moscú y San Petersburgo, y crecen las cifras de detenidos, que ya superan con creces el millar.

"Los dirigentes del país deben admitir que tuvieron lugar numerosas falsificaciones y fraudes, y que los resultados no reflejan la voluntad de los electores", dijo Gorbachov a la agencia Interfax, antes de pedir que las autoridades ordenen la repetición de los comicios.

"Cada día que pasa son más los rusos que consideran que los resultados electorales no son limpios", aseguró el último mandatario de la URSS, quien añadió: "En mi opinión, hacer caso omiso a la opinión pública mina el prestigio de la autoridad y desestabiliza la situación". A juicio de Gorbachov, hay que "tomar decisiones difíciles, realizar cambios importantes, ineludibles, y esto no puede hacerse sin los ciudadanos o contra ellos".

Sus declaraciones llegan después de tres jornadas de protestas en varias ciudades rusas. Las concentraciones no se limitan ya a las dos principales urbes del país y se extienden a Saransk, capital de la república de Mordovia, el enclave báltico de Kaliningrado, fronterizo con Polonia, o a Rostov del Don, Samara, Sarátov y Novosibirsk.

Los manifestantes denuncian que las elecciones fueron fraudulentas para favorecer a Rusia Unida (RU), el partido del primer ministro, Vladímir Putin, que ayer aprovechó para presentar las credenciales de su candidatura a la presidencia en las elecciones de 2012.

Según los datos oficiales, escrutado el 99,9% de los votos, RU obtuvo el 49,3% de las papeletas, lo que le supone 238 de los 450 escaños de la Duma, la Cámara baja del Parlamento ruso.

Todos los sectores opositores han sido unánimes en denunciar graves irregularidades en los comicios. Guennadi Ziugánov, líder del Partido Comunista, la segunda fuerza más votada, denunció que los resultados de los comicios fueron falsificados en favor del oficialismo. Según él, RU se atribuyó un 15% más de votos de los que obtuvo en las urnas. Los comunistas, con un 19,2% de los sufragios, duplicaron sus resultados de hace cuatro años.

Renunciar a las actas

El líder del partido liberal Yábloko, Grigori Yavlinski, llamó a los partidos que lograron escaños y han denunciado fraude a renunciar a sus actas de diputado y a demandar la celebración de nuevos comicios. Sin embargo, los dos principales partidos opositores, los comunistas y el socialdemócrata Rusia Justa, rechazaron de plano la propuesta de Yavlinski, cuya formación no consiguió acceder al Parlamento.

Mijail Fedotov, asesor del presidente ruso, Dmitri Medvédev, reconoció ayer que las protestas han generado una situación "inquietante" y consideró "legítimas" las peticiones de los manifestantes de que se revisen las irregularidades.