09 de septiembre de 2012
09.09.2012

Las FARC descartan que la falta de un alto el fuego frustre el diálogo

Santos sostiene que "no pasa nada" si el proceso de paz fracasa

09.09.2012 | 02:00

Las FARC descartan que sus diferencias con el Gobierno de Colombia sobre la necesidad de declarar un alto el fuego para acompañar el proceso de paz puedan frustrar dicha negociación, según dijo ayer en La Habana el jefe guerrillero Marco León Calarcá. Fue en una entrevista en El Tiempo de la capital cubana, sobre la disposición de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia para ordenar el fin de las hostilidades desde el primer momento y la intención del Gobierno de no hacerlo hasta que se llegue al acuerdo final.

"No es que las FARC nos vamos a empecinar en que si no hay cese el fuego o tregua no seguimos adelante. No es eso, sino de tratar de convencerlos (al Ejecutivo) con el razonamiento", argumentó Marco León Calarcá, cuyo verdadero nombre es Luis Alberto Albán.

El guerrillero explicó que la razón por la que ellos optan por decretar una tregua durante el proceso tiene su origen en que éste se va a desarrollar en pleno conflicto: "Si hay una forma de pararla momentáneamente, mientras se logra construir la fórmula para pararla definitivamente, es mejor". Por su parte, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, afirmó que a partir de ahora deja el diálogo de paz con las FARC en manos de los negociadores del Ejecutivo para centrarse en su gestión presidencial. Santos pidió a la sociedad que confíe en el proceso negociador.

"La agenda no va a sufrir ninguna alteración, la parte del proceso de paz irá de forma paralela", explicó el presidente al advertir que el país debe blindarse para que ante la posibilidad de que "esto (el proceso) no funcione y fracase", pueda decir: "No pasa nada".

Santos, tras su reunión de los sábados con ministros en la ciudad caribeña de Sincelejo, explicó que se ha diseñado el proceso "para que no incurramos en ningún costo" si no hay éxito, aunque se manifestó totalmente confiado en el buen término de este diálogo que comenzó el 23 de febrero en Cuba.

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