El nuevo presidente de Francia, el socioliberal Emmanuel Macron, nombró ayer primer ministro del país a Édouard Philippe, de 46 años, hasta ahora diputado en la Asamblea Nacional por el partido conservador Los Republicanos (LR) y alcalde de la ciudad portuaria de Le Havre (norte del país). Philippe, un gaullista liberal con fama de autoritario, presentará hoy su nuevo Gobierno, que se supone será reducido -unos quince miembros- y paritario. La gran incógnita sigue siendo su composición, ya que se ignora la proporción de personalidades provenientes del gaullismo, el centrismo y el socialismo que incorporará, así como cuántas caras llegadas de la "sociedad civil" habrá en sus filas.

El traspaso de poderes por parte del primer ministro saliente, el socialista Bernard Cazeneuve, se produjo de inmediato. En la toma del relevo, Philippe reivindicó que es un "hombre de derechas" y tuvo un pensamiento para su gran mentor dentro del partido conservador, el ex primer ministro Alain Juppé, además de citar otros referentes, como el socialista Léon Blum o el general De Gaulle, fundador de la V República tras dar un golpe de Estado en 1958.

El nombramiento de Philippe para el cargo, aplaudido por el centrista François Bayrou, sentó como una bofetada en su propio partido (LR), que de inmediato tomó distancias con él, lo consideró "fuera" de la formación y le pidió que aclare su posición con respecto a las legislativas de junio. "Tradicionalmente el primer ministro es el jefe del partido del presidente. Philippe debe aclarar si apoya a los candidatos del partido del presidente o a los nuestros", dijo el secretario general de LR, Bernard Accoyer.

El secretario general de los conservadores aseguró que la aceptación del encargo de Macron de formar Gobierno "es una decisión individual" que conlleva "cierta ambigüedad sobre el programa de Gobierno que se va a aplicar". Accoyer negó que el nombramiento de Philippe responda a un acuerdo entre Macron y LR.

En cuanto a Juppé, el ex primer ministro aseguró que, pese a la amistad que le une con Philippe, apoyará a los candidatos de Los Republicanos a la Asamblea Nacional. Sin embargo, este no fue el mensaje lanzado por todos los conservadores. Una veintena de diputados de LR y centristas aseguró que la elección de Philippe es "un gesto de alcance considerable" de Macron y pidió responder "a su mano tendida".

Mientras tanto, el nuevo presidente volaba hacia Berlín, tradicional primer destino exterior de los inquilinos del Elíseo. Macron tuvo una cordial entrevista con la canciller Merkel, ante quien se comprometió a hacer "las reformas necesarias" para generar empleo. "Tenemos que ser más eficientes", apuntó Macron en una comparecencia con la líder alemana. Ambos dirigentes se comprometieron a revitalizar el eje franco-alemán y a profundizar en la eurozona para lograr una UE más efectiva, que proteja a sus ciudadanos y que, en palabras de Macron, logre una "histórica refundación". "A Alemania sólo le puede ir bien cuando a una Francia fuerte le va bien", apostilló Merkel.

La canciller avanzó además que esta disposición en París y Berlín va a tener resultados "a medio plazo" y anunció que tras las elecciones parlamentarias de junio en Francia ellos dos y algunos ministros clave de ambos países se reunirán para trazar una "hoja de ruta" en la que se perfile el futuro de la UE y de la eurozona.