27 de septiembre de 2017
27.09.2017

París tendrá que esperar

27.09.2017 | 01:00
París tendrá que esperar

Ni eurofuerza de intervención, ni euroministro de Finanzas, ni euroventanilla de refugiados, ni eurolistas transversales. Las eurorreformas desgranadas ayer por Macron tendrán que esperar algunas semanas, o incluso algunos meses, hasta que el presidente francés encuentre al otro lado del Rin una interlocutora libre para debatirlas. Porque, mientras tanto, Merkel estará absorta en el complejo hilvanado de esa coalición Jamaica que las urnas del domingo han dejado como única salida a una Alemania que huye de gobiernos en minoría y detestaría una repetición de las elecciones.

Desde la llegada al Elíseo del joven prodigio de la enarquía, en mayo, se ha venido insistiendo en que hasta que las urnas no despejaran el panorama germano no se conocería el alcance real de la receptividad de Berlín al intento de Macron de responder al Brexit con más UE. Pero las urnas han dejado muy cubierto el cielo sobre el Bundestag. Tanto, que el ingreso de los ultras transversales de corazón neonazi no se ha convertido en el mayor de los problemas. Menos aún cuando la decisión socialdemócrata de no repetir en el Gobierno les arrebata la bandera de líderes de la oposición.

La paciencia de Macron se verá puesta a prueba por el mismo fenómeno que le izó a la presidencia gala: la caída de los grandes partidos. Un desplome que en Alemania no adquiere las proporciones de hundimiento, pero que rompe suelos históricos y obliga a sentarse en el mismo banquillo negociador a cuatro fuerzas muy heterogéneas. Tan dispares que, por hablar sólo de las propuestas del francés, tienen opiniones divergentes sobre rearme, convergencia financiera o inmigración. Macron necesitaba una intensa actividad europea para ponerle sordina al otoño caliente que se le augura, pero el teléfono de Merkel va a estar tan saturado de llamadas internas que apenas le van a quedar líneas para el equilibrado del eje.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook