29 de octubre de 2017
29.10.2017

La llamada que pudo salvar a JFK

Los informes sobre la muerte del presidente Kennedy desclasificados por Trump arrojan nuevas dudas sobre la autoría del magnicidio y su investigación

29.10.2017 | 02:31
Harvey Oswald, con dos periódicos marxistas, en una fotografía tomada entre 1960 y 1963.

Una llamada anónima a la redacción del Cambridge News, un diario local británico, pudo cambiar la historia. Poco después de las seis de la tarde, hora local, del 22 de noviembre de 1963, un reportero descolgó el teléfono y anotó un misterioso mensaje: debía llamar a la embajada de Estados Unidos en Londres, porque habría "grandes noticias". Veinticinco minutos después, en Dallas, el presidente de EE UU, John Fitzgerald Kennedy (JFK), fue asesinado. La existencia de esta llamada ha sido una de las revelaciones de los 2.891 documentos que los Archivos Nacionales de EE UU desbloquearon este jueves. Unos papeles que, más que despejar dudas, alimentan nuevas teorías de la conspiración.

El viaje a México de Lee Harvey Oswald, oficialmente el asesino único del presidente, unas semanas antes del magnicidio centra buena parte de los documentos. Allí, el norteamericano solicitó un visado en la embajada de la Unión Soviética, donde se reunió con Nikolái Leónov. Exsubdirector de la KGB, el temido servicio de inteligencia soviético, Leónov ha revelado detalles de ese encuentro tras la publicación de los papeles:_"Oswald no pudo ser el ejecutor material del asesinato. Es imposible. Era un hombre desgastado", afirma, en declaraciones a la agencia Efe.

Rusia se ha apresurado a rechazar una posible conexión de la Unión Soviética con el magnicidio: "No me sorprendería si mañana acusan a Rusia del asesinato de Lincoln", ironiza Leonid Slutski, jefe del comité de Relaciones Exteriores de la Duma, la cámara de diputados.

Los papeles también constatan que la Oficina Federal de Investigación de EE UU, el popular FBI, tenía a Oswald entre sus posibles objetivos, y que también tuvo conocimiento, tras el magnicidio, de que la vida del sospechoso corría peligro. Algo que no pudo evitar que fuese a su vez asesinado por Jack Ruby.

Las dudas en torno al asesinato del presidente estadounidense persisten, y muchos miran de reojo a los más de 200 documentos que, por indicación de la CIA, siguen clasificados. Donald Trump ha ordenado una revisión de esos papeles, para lo que da un margen de seis meses.

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