01 de diciembre de 2017
01.12.2017

Veintinueve cadenas perpetuas para los responsables de los "vuelos de la muerte"

Finaliza tras cinco años la causa de la ESMA, la mayor cárcel clandestina del general Videla, que alojó a 5.000 personas, 4.000 de ellas luego arrojadas al mar

01.12.2017 | 02:01
Los excapitanes de la Armada Jorge ´Tigre´ Acosta y Alfredo Astiz, ´El ángel de la muerte´, primeros por la izquierda, escuchan sus condenas a perpetuidad en la sesión de clausura de la causa por los crímenes de la ESMA.

Treinta y cinco años después del desplome de la dictadura argentina del general Videla (1976-1982), 48 de sus brazos ejecutores fueron ayer condenados a penas de cárcel que oscilan entre la reclusión a perpetuidad y los ocho años. Todos ellos tienen en común haber perpetrado sus crímenes de lesa humanidad entre los muros de la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA), la mayor cárcel clandestina de un régimen que hizo desaparecer a 30.000 personas.

Al menos 5.000 habían pasado por las dependencias criminales de la ESMA. Cuatro mil de ellas acabaron en aviones desde los que, tras ser drogadas con pentotal sódico, fueron arrojadas a las aguas del mar del Plata en los llamados "vuelos de la muerte", de los que se tiene constancia desde los primeros días de la dictadura.

El megaproceso de los crímenes de la ESMA, el mayor al que ha sido sometida la dictadura de Videla, ha durado cinco años durante los que se han juzgado 789 crímenes de lesa humanidad por los que estaban acusados 54 individuos, incluyendo civiles. Veintinueve han sido condenados a cadena perpetua, 19 a penas de 25 a 8 años de cárcel y seis resultaron absueltos.

Entre los condenados a reclusión de por vida figura el excapitán de fragata Alfredo Astiz, que hoy tiene 67 años y al iniciarse la dictadura tan sólo 26. Conocido como Ángel Rubio y Ángel de la Muerte, Astiz, hijo de un vicealmirante, estuvo a las órdenes del capitán de corbeta Jorge Eduardo Tigre Acosta, también condenado ayer a perpetuidad, quien le ordenó infiltrarse en algunas de las organizaciones de familiares de detenidos-desaparecidos constituidas desde los primeros días de la dictadura, como las Madres de la plaza de Mayo, para propiciar su destrucción.

Su nombre ficticio, Gustavo Niño, figuró en peticiones elevadas a la Junta Militar y cuando, por estar ya demasiado expuesto, pasó a a desempeñar otras tareas, figuró durante un tiempo en listas de desaparecidos. También ha sido condenado a cadena perpetua el excapitán de corbeta Ricardo Miguel Cavallo, extraditado desde España en 2008. Muchos de los condenados ya tenían sentencias adversas previas en otros juicios, como Astiz, que se encuentra en la cárcel desde 2003.

La lectura de la sentencia fue acogida por víctimas presentes en la sala con gritos de "como a los nazis les va a pasar, a donde vayan les iremos a buscar". En Argentina hay 449 criminales de la dictadura presos y otros 553 en arresto domiciliario, en general por razones de salud. Quedan aún 420 procesos en marcha.

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