13 de diciembre de 2017
13.12.2017

La conquista rusa del Ártico

Putin levanta de la nada una ciudad y una planta de gas para aprovechar la nueva ruta marítima abierta por el calentamiento

13.12.2017 | 01:08
La gigantesca planta de gas natural licuado de Yamal, en la costa ártica.

Rusia ha dado un gran paso en la conquista del Ártico y en la apertura de la ruta marítima ártica al levantar de la nada una ciudad y una gigantesca planta de gas natural licuado (GNL) en la península siberiana de Yamal, uno de los lugares más inhóspitos e inaccesibles del planeta.

La ciudad puerto de Sabetta y la planta Yamal LNG -inaugurada la semana pasada por el presidente ruso, Vladímir Putin- se han construido sobre uno de los yacimientos de gas más ricos del mundo y a orillas del océano Glacial Ártico.

El mayor logro del ambicioso proyecto, aparte de abrir al comercio ingentes reservas de gas hasta ahora sin aprovechar, es el impulso a la incipiente ruta marítima ártica, una alternativa a la tradicional travesía por el canal de Suez que puede revolucionar el transporte mundial de mercancías. El calentamiento global ha reducido el grosor de las capas de hielo que cubren el extenso litoral ártico de Rusia y ha permitido abrir una ruta marítima un cuarenta por ciento más corta que la de Suez.

Un barco tiene que recorrer 10.600 kilómetros para llegar por el norte desde la ciudad rusa de Múrmansk (cerca de la frontera con Noruega y Finlandia) al puerto chino de Shanghái, mientras que si opta por cruzar Suez necesita surcar 17.700 kilómetros. La ruta ártica ya puede funcionar durante seis o siete meses al año.

Putin apretó un botón virtual y el gas natural licuado empezó a ser bombeado a los tanques del primer metanero rompehielos del mundo, el Arc7 Christophe de Margerie, que horas después partía de Sabetta.

El viceprimer ministro ruso Dmitri Rogozin explicó que Rusia necesita al menos tres barcos de esa clase para dar sentido a la ruta ártica y adelantó que la financiación del proyecto se consignará muy pronto. Según algunos expertos, el progresivo deshielo del Ártico llevará a que hacia el año 2040 ese océano pueda quedar totalmente despejado durante todo el verano, lo que permitirá incluso prescindir de los rompehielos durante esa época de año.

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