07 de enero de 2018
07.01.2018

Ataque en diez cuchilladas

De la traición y el miedo a ser envenenado a la seguridad de que nunca ganaría pero multiplicaría sus negocios

07.01.2018 | 00:53

Los extractos hasta ahora publicados de Fuego y furia permiten, en espera de una lectura completa del volumen, detectar diez profundas "cuchilladas" a Trump.

ETraición. Su exjefe de estrategia, Steve Bannon, acusa de "traición" al primogénito, Donald jr., por su reunión con agentes rusos en junio de 2016, en la Torre Trump, en busca de datos comprometedores para Hillary Clinton. El yerno de Trump, Jared Kushner, también estaba presente.

EPerdedor. Trump estaba seguro de que no ganaría, pero confiaba en que la campaña catapultaría sus negocios. De hecho se negó a invertir dinero en su campaña.

ELágrimas. Según aseguran sus hijos, Donald Trump tenía "la cara de quien ha visto un fantasma" cuando se dio cuenta de que iba a ganar las elecciones en EEUU. En una hora pasó de la confusión al horror. Su esposa, Melania, rompió a llorar. Y no de alegría precisamente .

EInfantil. Todos dicen que es como un niño", revela Wolff. Y añade: "Tiene necesidad extrema de gratificación instantánea".

EFiasco de investidura. La ausencia de celebridades y la presencia de mucha menos gente que en las investiduras de Obama le tenía amargado durante el acto, como se veía en su rostro. Además, se había peleado con Melania y no se dirigieron la palabra.

EMal alumno. Ya en la Casa Blanca, uno de sus ayudantes quiso iniciarle en la Constitución de Estados Unidos. Desistió ante su total falta de atención.

E¿Prioridades? A las seis semanas, la jefa de gabinete adjunta, Katie Walsh, quiso saber cuáles eran las tres líneas de acción prioritarias de Trump: "Tal vez deberíamos hablar de eso" fue la respuesta recibida.

EVeneno. Tiene pánico a ser envenenado, por eso siempre que puede come hamburguesas de una conocida marca y no deja que nadie toque su cepillo de dientes.

ECama y teléfono. Como hace vida separada de Melania, se encierra por la tarde en su dormitorio, con tres televisores, a comerse sus hamburguesas y a hablar por teléfono.

EIvanka. Su hija ha sido considerada la "primera dama", por su omnipresencia y ambición. Wolff sostiene que tiene un pacto con su marido, para que, si hay ocasión, sea ella quien intente ser presidenta de EEUU.

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