01 de marzo de 2018
01.03.2018

La frontera irlandesa pone en peligro los acuerdos con Reino Unido sobre el 'Brexit'

Bruselas propone que el Ulster siga en la unión aduanera y Londres ve en la iniciativa una amenaza intolerable a su integridad

01.03.2018 | 01:33
La primera ministra británica, Theresa May, saliendo de su residencia oficial bajo la nieve.

El escollo irlandés quedó flotando en el aire en diciembre pasado, cuando se dio por buena la primera fase de negociación sobre el Brexit, y resucitó ayer cuando Bruselas presentó a Londres su borrador de acuerdo sobre las condiciones para la salida de Reino Unido de la UE. La frontera entre las dos Irlandas es un hueso duro que amenaza con arruinar todos los preacuerdos logrados y hasta desembocar en un Brexit a la brava, sin pacto alguno.

El borrador presentado ayer por el negociador de la UE, Michel Barnier, propone que, para mantener la paz y el crecimiento, el Ulster se quede en la unión aduanera, de la que saldrá el resto de Reino Unido. Se evitaría así resucitar en la isla controles fronterizos -la llamada "frontera dura"- que no sólo obstaculizarán los intercambios sino que, además, recuerdan la línea militar anterior a los Acuerdos de Viernes Santo (1998), que abrieron el camino a la paz.

Esta solución implicaría, sin embargo, que los controles se estableciesen entre el Ulster y el resto del territorio británico, comunicados tan sólo por vía aérea y marítima. Y fueron estos controles internos los que ayer hicieron saltar a Londres como un resorte. En diciembre, y con tal de pasar a las siguientes fases negociadoras -la transición y la relación futura-, Londres fingió ignorar que nunca podría aceptar la solución pactada sobre Irlanda -"convergencia de normativas" se la llamó de modo eufemístico- porque, de hecho, fraccionaría el Reino Unido.

"El borrador legal que ha publicado la Comisión, de aplicarse, socavaría el mercado común británico y amenazaría la integridad constitucional del Reino Unido", dijo la premier británica, Theresa May, en los Comunes. May subrayó que "ningún primer ministro daría jamás su acuerdo" a esa propuesta. Barnier, que temía la reacción, ya adelantó que no pretende "atacar el orden constitucional e institucional" británico.

"No hay precedentes", explicó a la agencia France Presse Magdalena Frennhoff Larsen, profesora de la Universidad de Westminster, refiriéndose a la hipótesis de que una parte de un país esté en el mercado único y la otra no. "Por eso es tan complicado", añadió.

En esas condiciones, el ex primer ministro conservador John Major instó ayer a May a hacer una propuesta concreta sobre el Ulster, exigencia que enlaza con la más general de Bruselas de que acelere la negociación y concrete sus posiciones. May, que depende de los unionistas norirlandeses del DUP para gobernar, ha anunciado para mañana un discurso en el que, tal vez, exponga con claridad algún punto de vista.

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