03 de marzo de 2018
03.03.2018

May pide flexibilidad para lograr el "mayor acuerdo de libre comercio del mundo"

Londres aceptaría, a cambio, someterse a algunas normas comunitarias y, además, permitiría a la justicia europea cierto papel en el Reino Unido

03.03.2018 | 01:13
May, tras su discurso de ayer en Londres.

Un tratado de libre comercio sin precedentes en el mundo. Ese fue el núcleo duro del discurso pronunciado ayer en Londres por la primera ministra británica, Theresa May, para exponer sus puntos de vista ante la negociación de la relación futura entre Reino Unido y la UE tras el Brexit, que deberá consumarse el 29 de marzo de 2019.

La clave de la amplitud que pretende May para el acuerdo de librecambio es que incluya los servicios, lo que seguiría dando un importante acceso a la UE a las empresas radicadas en la City londinense, el mayor centro financiero del mundo, que podría perder esta condición de resultas del Brexit.

May pidió a la UE "flexibilidad" para emprender el camino de la "divergencia pactada". A cambio, la primera ministra ofreció, aunque sin concreciones, que el Reino Unido permanezca sometido a una parte de las regulaciones comunitarias y que el Tribunal de Justicia de la UE tenga una presencia en el acontecer judicial británico. En estos puntos, May se decantó por una calculada imprecisión para no ponerse claramente en contra a los partidarios del Brexit duro y para, a la vez, tratar de ganarse, al menos en parte, las voluntades de los partidarios de permanecer en la UE.

En cualquier caso, quedó claro en su discurso que May rechaza la permanencia en el mercado único y en la unión aduanera, del mismo modo que considera "inaceptable" la propuesta comunitaria de que el Úlster siga formando parte de la unión aduanera, para de este modo evitar el restablecimiento de una "frontera dura" en Irlanda.

Por primera vez en una alocución a sus conciudadanos, May advirtió al país de que habrá sacrificios y concesiones propios de todo proceso negociador, ya que ninguna de las dos partes puede tratar de conseguir "exactamente lo que desea". "Como en cualquier acuerdo comercial, tenemos que aceptar la necesidad de compromisos vinculantes", dijo en referencia a las concesiones sobre reglamentación y justicia.

Esta admisión supone un cambio de tono de por parte de la premier, a la que Bruselas había reprochado querer todos los beneficios de la UE sin asumir ninguna de las obligaciones. "De uno u otro modo, el acceso a los mercados del otro será menor que hasta ahora", afirmó May.

El negociador jefe de la UE para el Brexit, Michel Barnier, agradeció la "claridad" del discurso de May, que a menudo ha recurrido durante los últimos meses a las cortinas de humo. La claridad sobre la salida de Reino Unido del mercado único y la unión aduanera, y la admisión de las necesarias contrapartidas, se reflejarán en las directrices del Consejo Europeo sobre el futuro acuerdo", dijo.

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