08 de marzo de 2018
08.03.2018

Una candidata rusa en tierra de lobos

Los insultos a la única aspirante al Kremlin ensucian la cita del día 18, marcada por la victoria fija de un Putin que no admite rivales

08.03.2018 | 01:27
Ksenia Sobchak, explicando su programa en Estados Unidos.

Una mujer, Ksenia Sobchak, de 36 años, es la única aspirante a la presidencia rusa en las elecciones del próximo día 18, en las que se medirá con siete hombres. La cita está marcada por la segura victoria de Putin, quien se ha deshecho de cualquier opositor relevante, empezando por el rey de las redes sociales, Alexéi Navalni. Pero también está ensuciada por los ataques e insultos que sufre Sobchak en un país de arraigado machismo.

El más notorio fue presenciado por millones de personas, ya que llegó el 28 de febrero en un debate televisado. El líder del ultranacionalista Partido Liberal Democrático, Vladímir Zhirinovski, de 71 años, cuya iracundia es leyenda, tachaba de mentiroso a uno de sus rivales cuando Sobchak le pidió que mantuviera la compostura e ironizó: "A su edad es muy peligroso preocuparse tanto".

Zhirinovski se inflamó contra la mujer: "¡Cállate! No deberían invitar aquí a (...) una estúpida que no tiene cerebro", escupió. Sobchak acusó el golpe y elevó la disputa al plano físico, arrojando un vaso de agua a la cara y la chaqueta de Zhirinovski. Pero no apagó su cólera: "¡Sácala de aquí!", le gritó al moderador. "¡Echa a esta puta de aquí! ¡Guarra, basura, bazofia, vieja asquerosa, eres la última de las putas!", prosiguió antes de rematar: "Es una loca, una loca estúpida". El moderador llamó a la calma, mientras Sobchak interrogaba: "¿Realmente se cree usted que puede hablarle así a una mujer?". Cuatro días después, el pasado domingo en Moscú, un desconocido empujó a la candidata en plena calle y le arrojó agua a la cara al grito de "esto es por Zhirinovski". El agresor fue detenido.

Sobchak es hija del alcalde de San Petersburgo, a cuyas órdenes inició Putin su carrera política, Anatoli Sobchak, y de una senadora. Graduada en Relaciones Internacionales, su rostro ha sido asociado sin embargo durante muchos años a los más frívolos escándalos que alimentan la prensa amarilla.

A esa notoriedad de couché contribuyó sin duda que durante ocho años presentase el programa Dom-2, la versión rusa de Gran Hermano. También ha conducido espacios musicales y grandes galas, además de trabajar como periodista y actriz. De ahí que cuando, meses atrás, anunció su intención de concurrir a las elecciones presidenciales muchos la tomasen a broma.

Sin embargo, su popularidad televisiva la coloca en cuarto lugar en las encuestas, aunque sin posibilidad alguna de desbancar al zar del Kremlin, pese a una afilada campaña opositora con la que ha pretendido agrupar a todos los descontentos. Una campaña que también ha servido para revelar que el machismo cotidiano ruso corre escalones por encima de cualquier micromachismo.

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