México celebra hoy unas elecciones presidenciales que pueden convertirse en históricas si se confirman las encuestas y el izquierdista Andrés Manuel López Obrador se convierte en la primera autoridad del país. Unos 89 millones de mexicanos están llamados a las urnas para optar por el continuismo que presentan los partidos de centroderecha (PRI y PAN) o dar un giro político a la izquierda con López Obrador, quien encabeza el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y que por tercera ocasión consecutiva se presenta a la presidencia de México. El político se mide con el conservador Ricardo Anaya, de la coalición conformada por el PAN, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Encuentro Social, y el oficialista José Antonio Meade, abanderado de la alianza entre el PRI, el Verde Ecologista de México y Nueva Alianza.

Hace tiempo que los sondeos dan ganador a AMLO, uno de los apodos con los que se le conoce popularmente. Los últimos estudios demoscópicos solo reflejan leves variaciones también favorables porque amplían su ventaja. La encuestas más reciente, de esta misma semana, otorga a López Obrador casi un 50% de los votos, una porcentaje que le garantiza la victoria en un sistema electoral que, a diferencia de la mayoría de países latinoamericanos, es a una sola vuelta. Sin embargo, el veterano político sabe bien que los pronósticos, por muy ajustados que sean, pueden no cumplirse. En 2006 ya intentó llegar a la Presidencia en unos comicios que se le escaparon por un puñado de votos. Entonces, acusó a Felipe Calderón de robarle el cargo y acampó durante semanas en el Zócalo capitalino, donde llegó a jurar como "presidente legítimo" de México.

López Obrador logró agrupar en torno a Morena a varias corrientes de pensamiento político, y para los comicios va en coalición con el Partido del Trabajo y Encuentro Social, este último una agrupación evangélica que tiene una posición muy conservadora en cuestiones como el matrimonio homosexual y el aborto.

El PRD es el único partido capaz de hacer daño a López Obrador. Esta formación de izquierda optó por incorporarse a la extraña coalición que dirige Ricardo Anaya, quien figura como segundo en todas las encuestas con en torno a un 25% de las preferencias electorales.

La violencia generalizada, que acumula miles de asesinatos y desaparecidos a lo largo del país, la corrupción y la impunidad suponen los mayores retos para quien se alce como ganador tras la votación. De hecho, el lado más oscuro de esta cita histórica lo constituye la violencia durante el proceso electoral, iniciado en septiembre, que se agudizó conforme pasaban los meses. Hasta ahora, unas 130 personas han sido asesinas en este proceso, incluyendo a 27 candidatos.

Además de elegir a un nuevo presidente, con su voto, los ciudadanos decidirán en manos de quién quedarán los 128 cargos de senadores, 500 de diputados, ocho gobernaturas y la jefatura de Gobierno de Ciudad de México, entre otros puestos.

El reto logístico de una elección de este calibre tiene como eje vertebral el trabajo de 1,4 millones de ciudadanos, que ejercerán como funcionarios en las 157.000 mesas electorales que se instalarán a lo largo del país.