El Gobierno sirio ha acordado abrir negociaciones con las fuerzas kurdas que controlan el noreste del país para diseñar una hoja de ruta y un diálogo amplio para acabar con el conflicto. El acuerdo para abrir negociaciones, con las que se pretende poner fin a la guerra y preparar esta hoja de ruta que conduzca a una "Siria descentralizada y democrática", se alcanzó en una reunión bilateral en Damasco el pasado jueves, según anunció ayer el Consejo Democrático de Siria (CDS), principal grupo político kurdo-sirio.

El portavoz del CDS, Burham Ozman, declaró que el acuerdo no implica la entrega del territorio controlado por las fuerzas kurdas al presidente sirio, Bachar al Asad, cuyo Gobierno, por el momento, guarda silencio sobre el anuncio de los kurdos.

"Las fuerzas kurdas no tienen ninguna intención de entregar estas zonas", dijo el portavoz del CDS, como se conoce al brazo político de las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), una amalgama de milicias liderada por los kurdos, pero que también incluye a grupos armados árabes y turcomanos.

Las FSD, que cuentan con apoyo de la coalición internacional, han sido uno de los principales actores en la guerra contra el grupo yihadista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) y prácticamente no han mantenido hostilidades con las fuerzas de Damasco a lo largo de la guerra. El acuerdo permitirá que los kurdos se sienten a la mesa de negociaciones por primera vez con el Gobierno de Al Asad.

Debido a presiones de Turquía, los kurdos fueron excluidos del proceso negociador de Ginebra, auspiciado por la ONU, y tampoco participaron en las rondas de diálogo de Ankara y Sochi (Rusia), patrocinadas por Moscú, principal valedor de Al Asad.

El CDS informó de que el acuerdo con Damasco prevé la creación de varios comités temáticos, cuyo número y contenido aún no se ha fijado, según el portavoz. El propósito de los comités será "desarrollar un diálogo amplio" para "poner fin a la violencia y a la guerra", además de resolver todas las cuestiones pendientes entre ambas partes, incluyendo el suministro de servicios básicos a la región kurda, según el comunicado del CDS.

Los kurdos declararon de forma unilateral en 2016 la creación de la Federación Democrática del Norte de Siria, un estado federado dentro de Siria no reconocido por Damasco y a cuya existencia también se opone la oposición siria. Actualmente, los kurdos controlan la mayoría de los territorios entre la orilla este del río Éufrates y las fronteras de Turquía e Irak, que abarcan una cuarta parte de Siria y se reparte entre las provincias de Alepo, Al Raqa, Deir al Zur y Al Hasaka.

Paralelamente, las fuerzas sirias ampliaron su control del sur del país al hacerse totalmente con la ciudad de Al Quneitra tras evacuar a todos los yihadistas.