23 de agosto de 2018
23.08.2018
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La autoinculpación del exabogado de Trump inquieta a las filas republicanas

El magnate niega la financiación ilegal al admitir como propio el dinero que silenció a dos examantes y su entorno ataca a Cohen

23.08.2018 | 00:49
Cohen, el martes, tras involucrar a Trump en financiación ilegal.

Las elecciones de noviembre se presentan más inciertas que nunca para los republicanos después de que el exabogado del presidente Trump, Michael Cohen, se declarase el martes culpable de un delito de financiación ilegal de la campaña de 2016. Cohen llegó a un acuerdo con la justicia para evitar sentarse en el banquillo a cambio de admitir que pagó 280.000 dólares, por orden de Trump, a dos supuestas examantes del magnate que amenazaban con revelar la relación pocas semanas antes de los comicios presidenciales.

La autoinculpacion de Cohen se produjo el mismo día en el que el primer jefe de campaña de Trump, Paul Manafort, fue declarado culpable de ocho de los 18 delitos de fraude que le imputaba el fiscal especial, Robert Mueller, que investiga la trama rusa.

Los delitos no se perpetraron durante la campaña, sino años antes, y su denuncia en la prensa en el verano de 2016 propició la destitución de Manafort y su reemplazo por el que sería el segundo jefe de campaña de Trump, el ultraderechista Steve Bannon.

La peripecia judicial de Cohen y Manafort ha caído como un jarro de agua fría sobre unos republicanos que, según las encuestas, ya tienen difícil mantener su actual control de las dos cámaras del Congreso de EEUU. "Le hemos bautizado Michael la Rata Cohen, declaró desde el anonimato una fuente próxima al presidente. "Ha sido un mal día para el equipo local", añadió la fuente, reconociendo que la condena a Manafort y la confesión de Cohen podrían influir en la participación electoral e incrementar el riesgo de que los republicanos pierdan su mayoría de solo 23 escaños en la Cámara de Representantes. "Esto perjudica nuestras perspectivas ante las elecciones de medio mandato", admitió.

Una victoria del Partido Demócrata en noviembre limitaría la capacidad de Donald Trump de sacar adelante nueva legislación e incrementaría el riesgo de peticiones de impeachment -destitución-. Los demócratas no han tardado en poner el altavoz sobre los casos de Cohen y Manafort, resaltando además los escándalos continuos en los que se ve inmersa la Casa Blanca de Trump. "Los estadounidenses merecen respuestas respecto al papel del Presidente en estas acciones corruptas y criminales", sostuvo la representante demócrata Rosa DeLauro.

La oposición demócrata en el Senado pidió el aplazamiento de las audiencias de confirmación de Brett Kavanaugh, el candidato de Trump para ocupar la plaza vacante en el Tribunal Supremo. El líder demócrata en la Cámara Alta, Chuck Schumer, aseguró en un tuit que la "implicación" por parte de Cohen del presidente "en un delito federal deja muy claro el daño que supone la candidatura de Kavanaugh".

Mientras, Trump se defendió a diestro y siniestro a golpe de tuit. Por un lado, acusó a Cohen de "inventarse historias" para lograr una condena menor. Por si acaso, no dejó de entrar en el fondo del asunto, asegurando que los pagos a las dos mujeres fueron hechos con su propio dinero, por lo que no incurrió en delito de financiación ilegal. Sin embargo, poco antes había escrito en otro tuit que los pagos se hicieron sin que él lo supiese, lo que dejó flotando en el ambiente la sospecha de que ayer mismo volvió a incurrir en contradicciones.

El presidente estadounidense ha reaccionado de forma muy distinta a la condena que ha recibido su ex jefe de campaña electoral, Paul Manafort. Trump ha dicho que se siente "muy mal" por lo que le ha ocurrido a Manafort, a quien ha definido como un hombre "valiente" que ha sido víctima de una "caza de brujas".

A pesar de las defensa de Trump efectuada por Sarah Sanders, portavoz de la Casa Blanca, las cosas aún podrían empeorar para él porque el abogado de Cohen, Lanny Davis, ha comunicado que su cliente tiene información que podría interesar al fiscal especial Robert Mueller, que investiga la supuesta injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016 y los presuntos vínculos del Kremlin con el equipo de campaña de Trump.

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