13 de septiembre de 2018
13.09.2018
La Opinión de A Coruña

La Eurocámara insta a sancionar a Hungría por ser una amenaza "sistémica" a la UE

Budapest califica de "fraude" la votación, a la que ve como una "venganza mezquina" de los partidarios de una inmigración "que es posible detener"

13.09.2018 | 02:01

El Pleno de la Eurocámara recomendó ayer al Consejo Europeo que aplique a Hungría el artículo 7 de los Tratados (procedimiento que conllevaría graves sanciones) por estimar que, bajo el Gobierno del ultranacionalista autoritario Víktor Orban, el país representa una amenaza "sistémica" para los valores de la Unión Europea (UE). La aplicación del artículo 7 puede desembocar en la privación del derecho a voto a Budapest en las reuniones del Consejo Europeo.

El procedimiento a Hungría es el primero instado en la historia de la UE por la Eurocámara y se suma al iniciado el pasado diciembre a Polonia desde la Comisión Europea por razones similares. Orban representa la línea dura antimigración, crítica con las instituciones de la UE y autoritaria, y se ha convertido en el estandarte de la ola populista de derechas que se abate sobre Europa. Tiene sus principales aliados en la Italia de la Liga -los eurodiputados de sus socios del M5S votaron en contra-, y en los tres países que junto a los magiares forman el grupo de Visegrado (Polonia, Chequia y Eslovaquia).

La decisión fue adoptada por 448 votos a favor y 197 en contra, además de 48 abstenciones. Budapest la rechazó de inmediato, calificándola de "fraude", al estimar que no se cumplió la normativa de voto. Esta estipula que la aprobación de la iniciativa exigía una mayoría absoluta (376 votos) que representase al menos dos tercios de los votos expresados (462). Hungría denuncia que, con el objetivo de dar por alcanzados los dos tercios, las abstenciones no se consideraron como votos expresados.

La consideración de Hungría como un peligro para la UE se basa en un informe de la eurodiputada verde Judith Sargentini en el que se establece una lista de "preocupaciones" relativas a la violación de libertades en la prensa, en las universidades y contra las minorías, así como a la falta de vigilancia contra la corrupción y de respeto a la independencia de la justicia.

Votaron a favor de iniciar el proceso sancionador socialdemócratas, liberales, verdes e izquierda radical, mientras que lo rechazaron los grupos euroescépticos, lo que dejó el resultado en manos del dividido Partido Popular Europeo, en el que se integra la formación Fidesz de Orban, que no dio consigna de voto, aunque su jefe de filas, Manfred Weber, anunció que votaría a favor de la resolución.

Además de denunciar fraude en la votación, el Ejecutivo de Budapest reaccionó a la votación calificándola de "pequeña venganza" de los políticos "partidarios de la inmigración contra Hungría", en palabras del ministro húngaro de Exteriores, Peter Szijjarto. "Nosotros, los húngaros, hemos demostrado que la migración no es un proceso necesario, y que es posible detenerla" agregó. El martes, en un crespo debate en la Eurocámara, Orban denunció el "chantaje" al que, en su opinión, está sometiendo la UE a su país en represalia por su política migratoria.

El procedimiento que ahora se pone en marcha es complejo, ya que exige que el Consejo Europeo, con el voto de cuatro quintos de sus miembros, constate un riesgo claro de violación de los principios comunitarios. Más adelante, el Consejo deberá constatar por unanimidad la persistencia de esa violación, punto en el que no se puede esperar que se dé la colaboración de Polonia. Finalmente, el Consejo, por mayoría cualificada podrá aplicar las sanciones.

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