15 de septiembre de 2018
15.09.2018

Luxemburgo envía a Salvini "a la mierda" en una cumbre que refleja la división de la UE

El líder de los ultras austriacos tacha la política migratoria española de "catástrofe"

15.09.2018 | 01:55
Salvini a su llegada a la reunión sobre seguridad y migración en Viena.

Las crecientes tensiones que genera la inmigración entre los socios de la UE afloraron ayer de nuevo en una cumbre con representantes europeos y africanos que dejó patente la división en el seno del bloque comunitario y en la que el ministro de Exteriores luxemburgués, Jean Asselborn, terminó mandando "a la mierda" al titular de Exteriores italiano, el ultraderechista Matteo Salvini.

Pero no fue éste el único gesto que ayer protagonizó el grupo de países que exige mano dura contra la inmigración y que orbita en torno a Salvini. Después de reunirse con Salvini, el vicecanciller de la república alpina y líder de los ultra del FPÖ, Heinz-Christian Strache, criticó la política migratoria de España; según él, una "catástrofe". "El Gobierno socialista en minoría de España evidentemente ha tomado otro curso, y más o menos se han abierto las fronteras allí, lo cual a su vez es una catástrofe para la política de la Unión Europea (UE), pero muestra la diferencia política", dijo Strache. "Una cosa es evidente: desde que está en el poder (Pedro Sánchez) hay problemas en las fronteras externas (de la UE). Antes no los había", aseguró. "Antes se aseguraban muy estrictamente las fronteras, también se rechazaba (a los inmigrantes), (España) tenía acuerdos con los países africanos" frente a los cuales "defendía un punto de vista estricto". El vicecanciller austríaco espera que el Gobierno español "cambie su postura y sea también más estricto". Pero Salvini prefirió hacer un vaticinio: "En las elecciones del próximo año cambiaremos por completo a Europa y los socialistas desaparecerán de los gobiernos europeos". Y no se privó de cargar contra la Eurocámara, que esta semana inició un proceso que puede terminar con un histórica sanción a Hungría por violar el Estado de derecho: "Las sanciones contra el pueblo y el Gobierno húngaros son una locura y un acto político de la izquierda".

Antes, en un debate a puerta cerrada, Salvini había mantenido un tenso duelo verbal con el luxemburgués Asselborn. El encontronazo empezó cuando el italiano criticó la afirmación de su colega de que el envejecimiento de la población europea hace necesaria la llegada de inmigrantes. A su parecer, es mejor que los jóvenes italianos y europeos vuelvan a tener hijos en lugar de tener "esclavos africanos" y "recoger a lo mejor de la juventud africana para reemplazar a los jóvenes europeos". "Cuide su dinero para ayudar a darle de comer a sus hijos", le espetó entonces Asselborn tras recordarle que en Luxemburgo viven muchos italianos que llegaron allí por razones económicas. Pero Salvini insistió: mientras Luxemburgo quiere más inmigrantes, él prefiere "ayudar a los italianos a hacer más hijos". Asselborn se sacó frustrado los auriculares para la traducción y soltó: "Y una mierda".

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