El Ejecutivo italiano populista (Liga / M5S) lanzó ayer un desafío frontal a la UE al elevar sus objetivos de déficit para el trienio 2019-2021 al 2,4% del PIB. Los acuerdos alcanzados con Bruselas por el ministro de Finanzas, el independiente moderado Giovanni Tria, fijaban objetivos del 1,6% (2019), 0,8% (2020) y 0,2% (2021), que ahora han saltado por los aires para financiar las políticas sociales prometidas por la pata izquierdista del conglomerado, el Movimiento 5 Estrellas (M5S). El anterior Gobierno de centro-izquierda se había comprometido a un déficit del 0,8% durante cada uno de los años del trienio.

Los mercados acogieron con castigos el anuncio de presupuestos expansivos en un país con una deuda pública del 130% del PIB. Así, la Bolsa de Milán cerró con una pérdida del 3,7% por la caída de los bancos, cuya cotización fue suspendida durante horas. Arrastrado por Milán, el Ibex-35 perdió los 9.400 puntos en una jornada en la que se dejó un 1,45%, lo que le llevó a cerrar un 2,1% peor que el pasado viernes.

También el euro notó el impacto. A las 16.00 horas se cotizaba a 1,1580 dólares, cuando el jueves por la noche lo hacía a 1,1641. En cuanto a la deuda italiana, la prima de riesgo subió a 280 puntos básicos, 41 más que la víspera, mientras la de España se situaba en 107 (+8). El interés del bono italiano a 10 años se situó en el 3,221%, tras cerrar el jueves en el 2,916%.

La reacción de la Comisión Europea ha sido mucho más conciliadora de lo esperado. Con el Brexit en un callejón de difícil salida y las elecciones europeas a la vuelta de la esquina de la próxima primavera, el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, se limitó a anotar que el déficit anunciado por Italia se sale de las reglas europeas, admitió que las sanciones son "teóricamente posibles" y resolvió que la senda es "continuar el diálogo" con Roma.

Moscovici avanzó que no reaccionará "en caliente" y que va a esperar al 15 de octubre, que es el plazo para la presentación de las proyecciones de déficit. No obstante, advirtió que "si los italianos siguen endeudándose, los tipos de interés van a subir", lo que los obligará a consignar más dinero para el servicio de su deuda y reducirá sus fondos para los servicios públicos.

En la propia Italia, el viceprimer ministro Luigi Di Maio (M5S) celebró "el presupuesto del pueblo" y habló de "cuentas del cambio", mientras su socio de la Liga, el ultraderechista y también viceprimer ministro Salvini, arremetió contra la UE, a la que acusó de "amenazar con poner bajo tutela a los italianos". El más perjudicado ha sido el ministro de Economía al que el presidente Mattarella tuvo que instar a no dimitir.