05 de noviembre de 2018
05.11.2018
La Opinión de A Coruña

Proyectos polémicos en la agenda del nuevo presidente brasileño

05.11.2018 | 00:42

No asumirá el cargo hasta el 1 de enero, pero será entonces cuando Brasil deje atrás 13 años de políticas de izquierda del Partido de los Trabajadores y dos años de un gobierno temporal con Michel Temer al frente tras la destitución de Dilma Rousseff. Cuando Jair Bolsonaro asuma el cargo, será el momento de aplicar las reformas que ha prometido.

►Armas. El Partido Social Liberal (PSL) que lidera Bolsonaro propone una reformulación del Estatuto de Desarme que aprobaron gobiernos anteriores y que pone límites a los ciudadanos para portar un arma. En su programa electoral, el PSL defiende que las armas "son instrumentos, objetos inertes que pueden usarse para matar o para salvar vidas", dependiendo de quién las maneja. Por eso Bolsonaro defiende que cada ciudadano debe tener derecho a tener un arma y a ejercer su derecho de "legítima defensa". Esta propuesta es bien vista por gran parte de su electorado, en un país donde el año pasado hubo más de 63.800 asesinatos.

►Licencia para matar. Otra promesa electoral de Bolsonaro es dar una facultad a los policías para que "en el ejercicio de su actividad profesional" sean protegidos por el sistema jurídico a través de una especie de inmunidad. De esta forma, si un agente durante una operación comete un crimen, este no será punible ya que el funcionario lo habrá cometido en el ejercicio de su deber.

Escuela. El PSL quiere acabar con los que llama "adoctrinamiento en las escuelas" con una vuelta al pasado. Concretamente a los tiempos de la dictadura militar. Fue en ese entonces que existían las disciplinas de Organización Social y Política Brasileña y Educación Moral y Cívica que propone ahora el PSL. Con estas dos materias, quiere acabar con el "adoctrinamiento" y "la sexualización precoz" que existe en las aulas. Además, Bolsonaro ha prometido impulsar las academias militares.

Tierra e indígenas. En su programa electoral quiere también ampliar los delitos tipificados como terrorismo agregando las invasiones a propiedades privadas tanto rurales como urbanas. Esto quiere decir, por ejemplo, que aquellas personas que ocupan residencias o edificios deshabitados, llamadas "personas sin tierra" en Brasil, serían tratadas de igual forma que un terrorista y se enfrentarán a penas de hasta 30 años de cárcel. En los referente a los indígenas, su programa reza "ni un milímetro más de tierras indígenas", una medida que ha justificado por el temor a que estos territorios se vuelvan "países independientes". Pero no solo no planea conceder más territorios, sino que puede revisar y revocar hasta 129 que ya aprobaron administraciones anteriores.

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