14 de noviembre de 2018
14.11.2018

Londres y Bruselas llegan a un principio de acuerdo para materializar el 'Brexit'

La 'premier' May sondea uno a uno a sus ministros sobre el pacto, que dejaría a todo el Reino Unido en la unión aduanera durante los dos años de transición

14.11.2018 | 01:48
El líder del grupo conservador en los Comunes Julian Smith, anoche, frente al 10 de Downing Street.

Los negociadores británicos y de la Unión Europea -UE- llegaron la noche del lunes a un principio de acuerdo, descrito por algunas fuentes como "un acuerdo técnico", para materializar el Brexit, la salida del Reino Unido del club comunitario.

La primera ministra británica Theresa May reunirá hoy por la tarde a su Gobierno con la idea de sancionar lo acordado, pero, dada la profunda división que generan sus planes, anoche abrió una tanda de consultas con los ministros -los citó de uno en uno- para conocer de antemano la posición que piensan adoptar.

Las primeras reacciones no le auguran precisamente el éxito. Y eso que todavía no se conocen los detalles del consenso alcanzado sobre la cuestión crucial: la forma de evitar una frontera "dura" -con aduanas- entre la República de Irlanda, país miembro de la Unión, y la provincia británica de Irlanda del Norte.

Reacciones en Reino Unido

El exministro de Exteriores Boris Johnson, adalid de los euroescépticos pese a su salida del gabinete en julio, dijo que lo pactado por May con Bruselas es "inaceptable" porque convertiría al Reino Unido en un "Estado vasallo" de la UE. "Significaría que deberemos aceptar normas y regulaciones de Bruselas sobre las que no tendremos nada que decir".

El partido norirlandés DUP, que, con sus diez diputados, sostiene a May en la Cámara de los Comunes, vaticina que a la premier le va a ser "muy, muy difícil contentar a todo el mundo". Y el líder de los laboristas Jeremy Corbyn, considera "improbable" que el acuerdo al que han llegado May y Bruselas sea "bueno" para el Reino Unido, por lo que sus diputados votarán en contra.

Así que a la primera ministra le quedan aún dos duras pruebas que superar: convencer a su gabinete, que lleva semanas al borde de la fractura, de que el pacto alcanzado con los Veintisiete es el único posible y ganar una decisiva votación en el Parlamento, sin cuya aprobación el acuerdo con Bruselas será papel mojado.

Evitar la frontera en Irlanda

Los pormenores del pacto no se conocían anoche, pero medios británicos daban por hecho que para evitar una frontera terrestre en la isla de Irlanda o, peor aún, en el mar de Irlanda, lo que aislaría comercialmente al Úlster de Inglaterra, Escocia y Gales, May ha aceptado dejar a todo el Reino Unido dentro de la unión aduanera.

Y no por poco tiempo: los dos años que durará el período de transición, a contar a partir del próximo 29 de marzo. E incluso varios meses más, confiando en que, durante ese tiempo, las partes aprovechen para acordar la futura relación comercial.

La primera ministra británica espera convencer a sus socios norirlandeses del DUP de que el Úlster no recibe, de esta manera, un trato distinto al resto del Reino Unido. Aunque, según los medios, el principio de acuerdo entre Londres y Bruselas incluye disposiciones específicamente referidas a la provincia británica.

Para los euroescépticos, la clave reside en si durante el tiempo de transición, Reino Unido tendrá que acatar lo que dicte el Tribunal de Justicia de la Unión Europea -TJUE- cuando se produzcan desacuerdos.

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