05 de diciembre de 2018
05.12.2018

Macron cede ante los 'chalecos amarillos' que creen "migajas" sus concesiones

París ofrece congelar 6 meses los impuestos al combustible y el movimiento convoca nuevas movilizaciones para el fin de semana

05.12.2018 | 01:48
Estudiantes en el exterior de un liceo bloqueado en Marsella.

Emmanuel Macron se plegó ayer, por primera vez en sus 18 meses de presidencia, a la revuelta social que agita Francia desde hace 3 semanas, pero sus concesiones no han logrado desactivar el movimiento, que ha alcanzado dimensiones de ataque frontal a todas sus reformas y goza del apoyo del 70% de la población.

El Gobierno galo anunció la suspensión durante 6 meses de las alzas fiscales sobre los carburantes, así como otras medidas complementarias, iniciativas todas consideradas insuficientes por los chalecos, que han convocado nuevas movilizaciones para este fin de semana y han calificado de "migajas" las concesiones. La marcha atrás de Macron es una señal de que el inquilino del Elíseo ha entendido la amplitud de un movimiento que amenaza con bloquear su Presidencia a pocos meses de las elecciones europeas. Las duras escenas de guerrilla urbana que se vivieron el sábado en París son el termómetro del hartazgo de una población que -tras años de estancamiento económico pero más a salvo de la austeridad que otros europeos- no parece dispuesta a seguir la cura neoliberal que pretende aplicarle el jefe de Estado. Macron ganó las presidenciales con las mayores tasas de abstención de la V República y actualmente bate récords de impopularidad.

Las concesiones anunciadas ayer por el primer ministro Édouard Philippe, incluyen congelar los precios de la luz y el gas durante el invierno y abandonar un plan para endurecer las revisiones técnicas de los coches antes del verano. Estas iniciativas generarán una pérdida a las arcas del Estado de unos 2.000 millones de euros. "Ningún impuesto merece poner en peligro la unidad de la nación", argumentó Philippe y llamó a los chalecos amarillos a manifestarse "en calma".

Interior anunció que desplegará más fuerzas del orden el sábado, tras las acusaciones de la oposición de haber subestimado la violencia potencial de la movilización. "Intentan dormirnos. Quieren que nos vayamos a nuestras casas, pero no nos vamos a mover de aquí", dijo Lionel Rambeaux, un soldador, en un piquete a la salida de Le Mans. "Los franceses no quieren migajas", declaró Benjamin Cauchy, una de las figuras prominentes de un movimiento que ya reivindica el aumento del salario mínimo, la subida de las pensiones y la anulación de las reformas en la enseñanza.

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