Estados Unidos despidió ayer con un emotivo funeral de Estado a su expresidente George H. W. Bush (1989-1993), en cuya memoria se ofició una ceremonia en la Catedral Nacional de Washington en presencia de numerosos líderes políticos y miembros de la realeza llegados de todo el mundo. En primera fila se sentaron el presidente Donal Trump y su esposa, junto a los expresidentes demócratas Bill Clinton, Barack Obama y Jimmy Carter. El expresidente George Bush hijo se encontraba en el espacio reservado a la familia. La llegada de Trump propició el único gesto polémico, ya que mientras Obama y su esposa le dieron la mano, el matrimonio Clinton se abstuvo de hacerlo.