Los chalecos amarillos franceses volvieron a manifestarse ayer en su séptimo sábado consecutivo de protestas contra la política social y fiscal del presidente Macron. Las movilizaciones de ayer mostraron una pérdida de fuelle, con sólo unos pocos miles de personas en las calles, aunque con incidentes con las fuerzas de seguridad. Mientras algunos analistas creen que el movimiento se está agotando otros consideran que recobrará fuerza tras las Navidades. En la foto, un manifestante en Burdeos.