La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, ofreció ayer su cabeza a los euroescépticos de su grupo parlamentario en un último intento de lograr que la Cámara de los Comunes apruebe esta semana el Acuerdo de Salida pactado con la UE, que ya rechazó en enero y el pasado día 12. La oferta de dimisión se produjo solo unas horas antes de que la cámara rechazara las ocho alternativas al pacto que se le sometieron en votación no vinculante.

May, que hasta ahora ha sobrevivido a una moción de confianza conservadora (diciembre) y a una moción de censura parlamentaria (enero), anunció que dimitirá de su cargo antes de que empiece la segunda fase de negociaciones con la UE, la relativa a la relación bilateral futura.

La líder conservadora no precisó ninguna fecha para su renuncia, aunque fuentes de su partido estimaron que el inicio del proceso llegaría el 22 de mayo, la nueva fecha de salida si el texto es aprobado. Tampoco se sabe qué pasaría si el acuerdo volviera a ser rechazado, o no llegara a ser votado, aunque se supone que May no renunciaría en ese caso.

Anoche no estaba claro el alcance de la aceptación de la oferta de May, aunque sí era evidente que cosechará votos. Todo indica que, con todo, serán insuficientes ya que sus aliados norirlandeses del DUP, cuyo apoyo es imprescindible, anunciaron su rechazo al acuerdo de salida, por considerar que la cláusula contra una frontera intrairlandesa amenaza la unidad del Reino Unido.

Entre los euroescépticos que acogieron bien la oferta de May figura Boris Johnson, exministro de Exteriores, quien confirmó poco después que apoyaría el acuerdo si los norirlandeses del DUP también lo hacen o se abstienen.

De igual modo, el máximo referente de los brexiters duros, Jacob Rees-Mogg, presidente del llamado ERG (Grupo de Investigaciones Europeas, por sus siglas en inglés), consideró que, tras la oferta de May, la aprobación del acuerdo "está mucho más cerca". Sin embargo, otro duro, Steve Baker, número dos del ERG, se mostró indignado por lo que calificó de "pantomima" de May en un discurso ante el grupo de presión tras el que fue muy ovacionado.

El líder de los laboristas, Jeremy Corbyn, denunció, por su parte, que la oferta de May pone de manifiesto que las "caóticas" negociaciones del Brexit han estado dominadas por consideraciones partidistas más que por el interés nacional. Para Corbyn, el desbloqueo de la crisis política no pasa por un cambio en el liderazgo conservador sino por la convocatoria de elecciones.

Apenas dos horas después de la oferta de dimisión de May, comenzó el debate de las ocho alternativas al Acuerdo de Salida seleccionadas por el speaker de los Comunes. Las mociones iban desde la salida sin acuerdo a una larga prórroga para reiniciar de cero la negociación con la UE, pasando por la permanencia en la unión aduanera, en el mercado único o un segundo referéndum.

La jornada debía haber estado marcada por esta votación no vinculante, resultado de una enmienda aprobada el lunes que concedió la prerrogativa de marcar ayer el orden del día a los diputados, cuando habitualmente recae en el Gobierno. De haber sido aprobada alguna alternativa hubiera podido ser presentada a la cámara como proyecto de ley el lunes.