La UE dejó ayer claro que no está dispuesta a hacer concesiones a Reino Unido hasta que Theresa May no presente algo más sólido que buenas intenciones. El anuncio del martes de la primera ministra británica de que buscará "una prórroga lo más corta posible" para forjar un acuerdo de salida con la oposición laborista fue respondido desde Bruselas con un jarro de agua helada: las condiciones no han variado y si el día 12, viernes de la próxima semana, los Comunes no han aprobado un acuerdo de salida, no habrá prórroga sino Brexit duro.

El encargado de verter el hielo fue el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien sentenció: "Si el Reino Unido está en disposición de aprobar el Acuerdo de Salida antes del 12 de abril, la UE tendría que aceptar una prórroga hasta el 22 de mayo". Pero, prosiguió, si Londres no toma una decisión antes del día 12, "no será posible ninguna prórroga", ya que la permanencia británica en la UE más allá de esa fecha sin celebrar comicios a la Eurocámara "pondría en peligro el normal funcionamiento de las elecciones europeas y de la UE".

Mientras, en Londres, el ministro coordinador de los preparativos para un Brexit sin acuerdo, Chris Heaton-Harris, dimitió en protesta por la intención de May de conseguir una prórroga, que consideró contraria al mandato del referéndum de 2016. En los Comunes, el speaker, John Bercow, bloqueó la posibilidad de que el próximo lunes se celebre una tercera sesión de votación de alternativas. Todas las mociones presentadas en las dos anteriores fueron rechazadas.

El propio John Bercow tuvo que deshacer un empate a 310 votos en la votación para tomar una vez más el control de la agenda parlamentaria y decidió que, ese tipo de iniciativa excepcional „la agenda la marca el Gobierno„ requiere "mayoría clara", por lo que dio su voto de calidad a los opositores a la enmienda.

En su despacho parlamentario, May se reunió con el líder laborista, Jeremy Corbyn, para acercar posiciones. Los laboristas quieren la permanencia en la unión aduanera y una alineación con el mercado único en diferentes campos. La reunión fue calificada de "constructiva pero no concluyente" por Corbyn. "No ha habido tantos cambios como yo esperaba", expresó Corbyn tras dialogar con la primera ministra.