07 de abril de 2019
07.04.2019
La Opinión de A Coruña

Ruanda, un genocidio que estableció el canon

Hoy se cumplen veinticinco años del inicio de una matanza en el país africano que provocó 800.000 víctimas en cien días

07.04.2019 | 00:00

Más de 800.000 tutsis y hutus moderados murieron en los cien días transcurridos entre el 6 de abril de 1994, cuando el avión del presidente ruandés, Juvenal Habyarimana, fue derribado sobre Kigali sin dejar supervivientes, y el 4 de julio, cuando el Frente Patriótico Ruandés (FPR) tomó el control de todo el país. Hoy se cumplen veinticinco años del comienzo de aquella matanza, tiempo en el que el Tribunal Penal de Ruanda designado por la ONU estableció los cánones judiciales de lo que es un genocidio y sentenció 62 condenas.

Hace ya un cuarto de siglo de la muerte de Habyarimana, cuyo avión, en el que viajaba junto al presidente de Burundi, Cyprien Ntaryamira, fue derribado por dos misiles antes de su aterrizaje en Kigali. Perecieron ambos dirigentes, de la etnia hutu. El suceso provocó un genocidio impulsado por la mayoría hutu contra la minoría tutsi, enfrentadas por una enquistada disputa histórica.

Con este recuerdo, la conmemoración de este domingo movilizará a los ruandeses en actividades que se celebrarán en todo el país, aunque el epicentro de ese ejercicio de memoria colectivo estará en Kigali. Allí, en el Monumento al Genocidio, el presidente del país, Paul Kagame, se dirigirá al pueblo ruandés y precederá a las familias que depositarán coronas de flores donde están sepultadas más de 250.000 víctimas. Será "el momento para recordar honrando la memoria de más de un millón de víctimas, unirse a través de la fuerza y la dignidad de nuestra nación y revisar nuestra determinación de construir un futuro próspero para futuras generaciones", afirmaba ayer en declaraciones a la agencia Efe el secretario ejecutivo de la Comisión Nacional para la Lucha contra el Genocidio (CNLG), Jean-Damascène Bizimana.

El horror vivido en Ruanda en esos tres meses de 1994 dio lugar a que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas creara el 8 de noviembre de ese mismo año el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR) con el mandato de "procesar a las personas responsables del genocidio y de otras graves violaciones del Derecho Internacional Humanitario" cometidas en la nación africana. En sus 20 años de historia (1995-2015), el TPIR imputó a 93 personas, de las cuales 62 fueron condenadas „incluidos el primer ministro interino de Ruanda en esa época, Jean Kambanda; el ministro de Defensa, Théoneste Bagosora; y el jefe de las Fuerzas Armadas, Augustin Bizimungu„, 14 fueron absueltas, diez fueron remitidas a tribunales nacionales, dos murieron antes de ser juzgadas, dos fueron desimputadas y tres permanecen prófugas.

El TPIR se enfrentó al enorme reto de ser el primer tribunal en interpretar el crimen de genocidio definido en la Convención de 1948, siendo uno de los más difíciles de juzgar porque no basta con acreditar la masacre sino que es necesario probar "la intención de destruir totalmente o en parte un grupo nacional, étnico, racial o religioso". A pesar de la complejidad jurídica, se adentró de lleno y alumbró algunos hitos judiciales. La corte de Arusha, que en la primera década había juzgado a 10.000 sospechosos, fue pionera al establecer que la violencia sexual constituye un acto de genocidio en la medida en que, tal y como ocurrió en Ruanda, donde más de 250.000 niñas y mujeres tutsis fueron violadas, se utiliza con la intención de erradicar a un grupo.

El TPIR ventiló los casos más importantes, pero no era suficiente para procesar a las 120.000 personas que en los años siguientes al genocidio fueron detenidas. Los casos seguían acumulándose y el Gobierno de Paul Kagame decidió recuperar las cortes Gacaca para juzgar todos los crímenes, excepto el de planear el genocidio. En este sistema de justicia tradicional cada comunidad establece su tribunal seleccionando los jueces entre los vecinos. En diez años (2002-2012), resolvieron casi dos millones de causas.

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