16 de abril de 2019
16.04.2019

El SDP finlandés no descarta un pacto con los ultras tras ganarles por 7.000 votos

Los socialdemócratas, con solo un diputado más que la extrema derecha, necesitan entenderse con formaciones que van del centro a la xenofobia

15.04.2019 | 23:52
El líder de Verdaderos Finlandeses, Jussi Halla-aho y la secretaria general del partido, Riikka Slunga-Poutsalo.

El Partido Socialdemócrata de Finlandia „SDP„ empezó ayer a buscar socios para poder gobernar, después de su victoria por la mínima en las elecciones legislativas del pasado domingo, en las que la extrema derecha de Verdaderos Finlandeses se quedó a menos de 7.000 votos de la formación que lidera Antti Rinne. Las dificultades para formar gobierno son tales que los socialdemócratas no excluyen buscar el entendimiento con el partido xenófobo y eurófobo. Al menos, de momento.

La segunda plaza conseguida por la formación que lidera Jussi Halla-aho, superando a la conservadora Coalición Nacional del ministro de Finanzas en funciones Petteri Orpo, y al Partido de Centro del todavía primer ministro Juha Sipilä, ha encendido todas las alarmas en la Unión Europea „UE„, ante el temor de que dé todavía más alas a los partidos de ultraderecha en las elecciones europeas del 26 de mayo „26-M„.

Escrutinio de infarto

El escrutinio de las elecciones finesas fue de infarto. El SDP consiguió el 17,7% de los votos y 40 de los 200 escaños del Eduskunta „Parlamento„, superando a la ultraderecha por tan solo 6.813 votos, equivalentes a dos décimas porcentuales, suficientes para lograr un diputado más que Verdaderos Finlandeses „39„.

Pasado ya ese capítulo „que el líder socialdemócrata Rinne contaba con superar con mayor holgura„, sus correligionarios se enfrentan ahora a una Cámara con gran fragmentación en la que componer una mayoría promete ser una tarea que requerirá del vencedor de los comicios artes negociadoras muy distintas a las empleadas en sus tiempos de líder sindical, cuando dirigía huelgas que rayaban en lo ilegal.

Así y todo, pese a lo exiguo de su victoria Rinne devuelve al Partido Socialdemócrata al primer puesto en unos comicios después de veinte años.

La opción más natural sería la creación de un Ejecutivo rojiverde, con el SDP, Los Verdes y la Alianza de Izquierdas, pero sus 76 diputados quedarían lejos de los 101 necesarios para lograr una mayoría absoluta. Así que Rinne deberá intentar incluir también en la coalición a alguno de los otros tres grandes partidos: los ultras, la Coalición Nacional o el Partido de Centro.

Acuerdo de mínimos

Ahora la gran pregunta es si el SDP será capaz de llegar a un acuerdo de mínimos con la extrema derecha, como hizo Sipilä hace cuatro años.

La extrema derecha y el SDP de Rinne comparten algunos valores, como su preocupación por los ciudadanos más desfavorecidos, pero les separa un abismo en asuntos como la inmigración o las políticas europeas. Contra todo pronóstico, Halla-aho tendió ayer su mano a Rinne. Cree que su partido tiene muchas cosas en común con las grandes formaciones y está dispuesto a negociar su entrada en el Ejecutivo, pero no a cualquier precio. "En lo que respecta a la política fiscal y al bienestar social, nuestro partido es muy centrista, por eso sería fácil cooperar tanto con el SDP como con los conservadores", afirmó.

"Para los socialdemócratas, la justicia, la igualdad, el respeto por las personas y la dignidad humana son valores muy importantes, y con Halla-aho tenemos valores muy diferentes respecto al ser humano", afirmó Rinne.

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