Una sangrienta oleada de ataques sectarios se abatió ayer, Domingo de Resurrección, contra fieles cristianos y turistas occidentales en Sri Lanka, la antigua Ceilán. Al menos 207 personas murieron en los ataques, 36 de ellas ciudadanos extranjeros, y otras 450 resultaron heridas en ocho atentados de origen incierto que golpearon a tres iglesias donde se celebraba la festividad, cuatro hoteles y un complejo residencial.

Las seis primeras explosiones fueron perpetradas de forma simultánea hacia las 08.45 (hora local, tres horas y media menos en España) en tres hoteles de lujo de la capital, Colombo, y también en una iglesia de esa ciudad, otra de Katana, en el oeste del país, y una tercera situada en la ciudad oriental de Batticaloa.

"Unas escenas horribles. He visto miembros arrancados diseminados por todas partes. Los equipos de emergencia están desplegados en su totalidad en todos los escenarios. (...) Hemos llevado a muchas víctimas al hospital, esperamos haber salvado muchas vidas", relató en un tuit el ministro para las Reformas Económicas, Harsha de Silva.

Horas después, una séptima detonación tuvo lugar en un pequeño hotel situado a unos cien metros del zoo de Dehiwala, a una decena de kilómetros al sur de la capital. La última se registró un poco más tarde en un complejo residencial en Dematagoda, también en el área de Colombo.

Tras las ocho explosiones, el Gobierno decretó el estado de emergencia y la Policía impuso el toque de queda con efecto inmediato ante el temor a nuevos atentados. El portavoz de la Policía de Sri Lanka anunció el arresto de trece sospechosos de estar vinculados con los ataques. Hasta anoche, ningún grupo armado había reclamado la autoría de la oleada de atentados coordinados, que las autoridades se limitaron a clasificar como ataques "extremistas". Asimismo, artificieros del Ejército de Sri Lanka detonaron de manera controlada un explosivo localizado en las proximidades del principal aeropuerto internacional del país. El artefacto fue localizado a última hora del día en la carretera.

El Gobierno de Estados Unidos confirmó que varios de sus nacionales figuran entre las al menos 36 víctimas mortales extranjeras, aunque no precisó su número exacto. También habrían perecido cinco ciudadanos británicos, tres daneses, tres indios, dos turcos, un holandés, y un chino, además de un número indeterminado de belgas, portugueses, japoneses, bangladeshíes y paquistaníes. Las autoridades españolas no tenían hasta anoche constancia de la presencia de españoles entre las víctimas.

En un país en el que conviven numerosas religiones „budistas, hinduistas, cristianos e islámicos fundamentalmente„, las autoridades temen que se registran actos de represalia. De hecho, un cóctel molotov fue lanzado contra una mezquita y al menos dos tiendas fueron incendiadas.

El presidente del país, Maithripala Sirisena, compareció en un breve discurso ante la nación para expresar su consternación por las explosiones y pedir calma a la población.

De acuerdo con el censo nacional de 2012 del país, un 9,7% de los 22 millones de ceilandeses son cristianos declarados. La mayoría de la población del país, un 70% son budistas, mientras que un 12,6% son hindúes reconocidos. En 2018 se registraron al menos 86 casos de discriminación, amenazas y violencia contra los cristianos de Sri Lanka, según la Alianza Evangélica Cristiana del país (Nceasl), que representa a más de 200 iglesias y otras organizaciones cristianas.

El Ministerio de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación aconseja evitar "todo viaje" a Sri Lanka tras la serie de atentados que vivió el país en la jornada de ayer.