El presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, multiplicó ayer sus ataques contra los demócratas y reactivó la tensión en la frontera con México ante el inminente anuncio de Joe Biden de que competirá por la nominación del partido del burro. El magnate aprovechó cada momento de la jornada para exhibir el músculo presidencial que necesitará para vencer a quien fuera vicepresidente de Barack Obama entre 2009 y 2017.

Biden confirmará hoy que se presenta a las primarias demócratas, sumándose así a una carrera en la que ya figuran veinte aspirantes, pero en la que el exvicepresidente tiene visos de ser, al menos a día de hoy, el aspirante de más fuste y una nueva voz en el debate que se ha abierto entre los demócratas acerca de si debe iniciarse contra el Presidente un juicio político por obstrucción a la justicia. Lo que a Trump seguro que no se le escapa.

"Si los demócratas partidistas alguna vez trataran de hacer un juicio político en mi contra, primero me dirigiría al Tribunal Supremo. No solo no hay 'crímenes graves o delitos menores, sino que no existen delitos por mi parte", tuiteó Trump.

Los demócratas se debaten entre iniciar o no un juicio político contra Trump, tras la divulgación la semana pasada de una versión censurada del informe de la investigación sobre la trama rusa, que suscita dudas sobre una posible obstrucción a la justicia por parte del mandatario.

Así lo demandan destacados demócratas como la senadora y precandidata Elizabeth Warren. En cambio, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, se opone porque cree que dividiría al país.

El documento de Mueller concluye que no hay "pruebas suficientes para apoyar cargos criminales" relacionados con los "numerosos contactos entre individuos vinculados al Gobierno ruso" y la campaña de Trump, pero arroja dudas sobre una posible obstrucción a la Justicia.

Con su mayoría, los demócratas podrían comenzar el proceso de destitución en la Cámara baja, pero la iniciativa fracasaría con toda probabilidad en el Senado, controlado por los republicanos.

El presidente de EEUU, además, adelantó ayer que se opondrá a cualquier citación de sus asesores ante la Cámara de Representantes, que, en paralelo, ha abierto una investigación para aclarar si el mandatario cometió un delito de obstrucción a la justicia.

Por si esto fuera poco, el magnate reactivó la tensión con México al amenazar de nuevo con cerrar la frontera y enviar más soldados, después de un leve incidente militar y, sobre todo, el avance por el país vecino de nuevos grupos de indocumentados.