Donald Trump logró el viernes una gran victoria política al conseguir que México firmara un acuerdo migratorio a cambio de que EEUU renuncie a imponer aranceles a todos los productos aztecas, una medida de presión que iba a aplicarse ya mañana. La Guardia Nacional, el nuevo cuerpo creado por el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, se desplegará en la frontera con Guatemala. Pero, además, Trump ha conseguido también que su vecino acepte la expansión del programa que obliga a quienes solicitan asilo en EEUU a esperar en el país vecino hasta que se resuelvan sus casos.

"Todo el mundo está muy entusiasmado" con el acuerdo sobre inmigración, tuiteó un exultante Trump. "¡Me gustaría dar las gracias al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y a su ministro de Exteriores, Marcelo Ebrard, junto con los muchos representantes tanto de Estados Unidos como de México, por trabajar tan larga y duramente para completar nuestro acuerdo sobre inmigración!".

A falta de cifras concretas sobre el número de efectivos de la Guardia Nacional que se desplegarán "por todo el territorio y, en especial, en la frontera sur" mexicana, la clave del acuerdo, alcanzado en el plazo récord de ocho días „que Ebrard pasó casi enteros en Washington„, es la expansión del programa estadounidense "Permanezcan en México", también conocido como Protocolo de Protección de Migrantes (PPM). Esa normativa permite a EEUU devolver a México a los peticionarios de asilo que llegan a su frontera en tanto se tramitan y resuelven sus solicitudes.

El PPM empezó a aplicarse este año en un solo punto de entrada, en San Diego (California), y a partir de marzo se amplió a otros dos, en Calexico (California) y El Paso (Texas). Ahora, gracias a que ha surtido efecto la amenaza de los aranceles, se "expandirá la implementación" de ese programa "a lo largo de toda la frontera", según el comunicado conjunto de ambos países.

Eso podría obligar a decenas de miles de inmigrantes, en su mayoría centroamericanos, a aguardar en México a que los tribunales de inmigración estadounidenses decidan sobre su solicitud de asilo, un proceso que puede durar meses o incluso años.

El Gobierno mexicano se ha comprometido a proporcionar "empleo, cuidados de salud y educación" a esos inmigrantes, algo que promete plantear desafíos logísticos, porque solo desde que comenzó a aplicarse el programa, México ya ha recibido a un total de 10.393 solicitantes de asilo en EEUU, según fuentes oficiales mexicanas.

La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, se mostró muy preocupada por el impacto del acuerdo, que está recurrido ante una corte de apelaciones en San Francisco que puede decidir paralizarlo.