La capitana del barco de la ONG alemana Sea Watch, Carola Rackete, se encuentra en arresto domiciliario por orden del juez después de la acusación de resistencia o violencia contra nave de guerra, al entrar sin autorización en el puerto de la isla italiana de Lampedusa para desembarcar a los 40 migrantes que llevaba tras 17 días a bordo.

Rackete se encuentra sometida a gran estrés por todo lo que está ocurriendo y cansada al haber trabajado toda la noche junto a los abogados en el caso, según explicaron sus representantes legales. Rackete atracó el barco por sorpresa de madrugada en el muelle comercial de Lampedusa y durante la operación chocó contra una patrullera de la Guardia de Finanza, policía financiera y de fronteras italiana, que intentó obstaculizar su entrada.

La capitana fue arrestada posteriormente y conducida al cuartel de la pequeña isla por los delitos de resistencia y violencia contra buque de Guerra, que conllevan penas de hasta 10 años. Estaba siendo ya investigada por favorecer la inmigración ilegal.

Además, con la aplicación del decreto recientemente aprobado por el Gobierno italiano que prohibe entrar en aguas territoriales sin autorización, el barco será incautado y se le impondrá una sanción de 20.000 euros, que aumentará a 50.000 si no se paga en los plazos establecidos, informaron fuentes de Interior.

"Estamos orgullosos de nuestro capitán, ella hizo exactamente lo correcto. Siguió la ley del mar y puso a la gente a salvo. En lugar de ella, (el ministro del Interior italiano) Matteo Salvini debe ser investigado por secuestro y violación del derecho internacional", expresó en una nota el presidente de la ONG, Johannes Bayer. "Yo estoy dispuesto a enfrentar las consecuencias de mis decisiones, tal como se espera de un capitán. ¿Y el señor Salvini?", preguntó en una nota Rackete.