11 de agosto de 2019
11.08.2019
La Opinión de A Coruña

Órdenes de Boris Johnson a sus asesores avivan la hipótesis del adelanto electoral

El 'premier' sopesa llamar a las urnas en el mes de noviembre para evitar una moción de censura y consumar el 'Brexit' sin acuerdo el 31 de octubre

10.08.2019 | 22:27

La oficina del primer ministro británico, Boris Johnson, ha dado orden a todos sus asesores de anular cualquier plan vacacional, al menos hasta el 31 de octubre, fecha límite para que Reino Unido abandone la UE, lo que ha avivado las especulaciones sobre un posible adelanto electoral a noviembre. El objetivo de esos comicios sería impedir que el Parlamento pueda evitar un Brexit sin acuerdo el 31 de octubre, al que Johnson se ha mostrado dispuesto en caso de no alcanzar antes algún tipo de entendimiento con Bruselas.

El muy controvertido Dominic Cummings, cerebro de la campaña en favor del Brexit en el referéndum de 2016 y ahora mano derecha de Johnson en Downing Street, ha sido el encargado de sugerir estos días que el Gobierno baraja esa maniobra para sobrevivir hasta el 31 de octubre.

La mayoría de la Cámara de los Comunes es contraria a abandonar la UE sin haber pactado antes los términos de salida con Bruselas, como aparentemente está determinado a hacer Johnson. Por ello, el entorno del primer ministro da por hecho que los diputados intentarán tumbarlo en septiembre, cuando se retome la actividad parlamentaria, mediante una moción de censura.

En caso de perder una moción de censura, Johnson no tiene un plazo estipulado para dimitir, aunque lo habitual sea hacerlo de inmediato, por lo que podría aferrarse al cargo temporalmente y convocar unos comicios. Si fijase las elecciones para después del 31 de octubre, no podría designarse a un nuevo jefe del Ejecutivo antes de esa fecha y el "Brexit" salvaje podría consumarse. Además, el Parlamento quedaría disuelto 25 días antes de la cita con las urnas, lo que dejaría a la Cámara de los Comunes sin margen para intervenir.

Con esta estrategia, el Gobierno desharía los planes que habían trazado los diputados moderados, empeñados en forjar una mayoría que permita derribar a Johnson. De ahí que algunos de ellos hayan propuesto abiertamente que la reina Isabel II actúe como último resorte para bloquear un Brexit duro si el Parlamento queda anulado.

Los diputados pueden utilizar un mecanismo parlamentario conocido como humble address (humilde petición) para solicitar a la soberana, de 93 años, que designe a un nuevo primer ministro si Johnson pierde la confianza de la cámara. Sin embargo, muchos analistas ven difícil que la monarca abandone la neutralidad en la que se ha esforzado desde 1953.

Otra posible vía para forzar la dimisión de Johnson es que la mayoría parlamentaria contraria al Brexit duro se alíe para respaldar un Ejecutivo de unidad, cuyo principal cometido sería solicitar a la UE una nueva prórroga. En caso de que Johnson pierda una moción de censura, se abrirá un periodo de 14 días en el que otros candidatos podrán buscar el respaldo de la cámara, lo que abriría la puerta a dirigentes alternativos a Johnson.

Aún así, el Partido Laborista ha enfriado las posibilidades de un Ejecutivo de concentración al avanzar que solo lo aceptaría si al frente está su líder, el izquierdista Jeremy Corbyn, lo que dificultará sin duda que los tories moderados acepten entrar en el juego.

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