Decenas de miles de manifestantes marcharon ayer de manera organizada y pacífica por la isla de Hong Kong, como culminación a una semana turbulenta, con cancelaciones masivas de vuelos por las protestas en el propio aeropuerto y maniobras militares chinas al otro lado de la frontera. La marcha tenía como lema Erradicar el caos policial y los manifestantes criticaron con dureza las acciones policiales de los últimos meses a la hora de disolver las concentraciones. Estas actuaciones antidisturbios dejaron cientos de heridos entre los civiles y 180 agentes lesionados, según la policía. Las protestas en Hong Kong comenzaron en marzo ante la iniciativa de las autoridades locales de promulgar una ley de extradición que, según sus opositores, podría servir para que disidentes políticos y sectores críticos con el régimen comunista fueran llevados a China para ser juzgados sin garantías.