La tensión entre los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, y Brasil, Jair Bolsonaro, tras los incendios en la Amazonia, se trasladó ayer al terreno económico, con la amenaza de París de vetar el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur. Irlanda y Alemania anunciaron su respaldo a la posición francesa mientras la ONU expresó su preocupación por los incendios.

Macron consideró que Bolsonaro "mintió" en sus compromisos medioambientales, por lo que ha decidido retirar su apoyo al acuerdo con el Mercosur y ha propuesto que la catástrofe amazónica sea debatida en la cumbre del G7 de este fin de semana en Biarritz.

El mandatario galo considera que Brasil tiene una actitud de dejadez frente al avance del fuego en la Amazonia, un fenómeno un 80 % más grave que el año pasado. Diversas asociaciones acusaron a Bolsonaro de mostrarse impasivo ante el avance de las llamas para beneficiar a grandes grupos agropecuarios, deseosos de usar los terrenos de selva virgen recién quemados.

Macron denunció en las redes sociales el avance sin control de las llamas en la cuenca del Amazonas, donde se produce un quinto del oxígeno de la Tierra.

La contestación de Bolsonaro, sin embargo, fue culpar a su homólogo de "sensacionalismo" y denunciar que su intención de llevar esa crisis al G7 "evoca una mentalidad colonial que ya no tiene lugar en el siglo XXI".

Más allá de la retórica, los datos oficiales reconocen que la Amazonia enfrenta los peores incendios en la última década, frente a lo cual Bolsonaro busca culpables sin que el Gobierno sepa precisar el verdadero origen de las llamas.

En un principio, Bolsonaro acusó a las organizaciones no gubernamentales de estar dirigidas por potencias mundiales que pretenderían apoderarse de la riqueza amazónica. Después admitió que, como sostienen las ONG, hacendados que buscan ampliar las fronteras agropecuarias también podrían haber instigado los incendios.

Sin embargo, los grupos ecologistas afirman que el origen de las llamas está precisamente en las políticas de Bolsonaro, quien recortó los presupuestos para la protección de la Amazonia y promovió la deforestación y la explotación comercial del área.

Lo que Macron considera una "crisis internacional" es para Brasil algo que ocurre "todos los años". Bolsonaro afirmó que carecen de recursos suficientes para apagar todos los fuegos activos, cerca de diez mil. Ahora sopesa enviar al Ejército para ayudar en las labores de extinción.

Según el Instituto de Investigación Espacial de Brasil, en lo que va de año los incendios han aumentado un 83 % respecto al mismo periodo de 2018. En 2019 esta misma agencia ha registrado 72.843 incendios. Tan solo entre el 15 y el 20 de agosto, los satélites contabilizaron 9.500.