25 de agosto de 2019
25.08.2019
La Opinión de A Coruña

Macron lanza una cruzada mundial contra los incendios que devoran la Amazonia

París reclama inversiones para la reforestación y el mantenimiento de la biodiversidad || Bolsonaro ordena al ejército ayudar a extinguir los fuegos

24.08.2019 | 22:51
Un hombre participa en la lucha contra el fuego en la región brasileña de Santarém, en el estado de Pará.

Los incendios que arrasan la Amazonia siguen movilizando a mandatarios mundiales y a numerosas ONG en sus críticas contra el presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, a quien acusan de dejadez, cuando no de inacción voluntaria, para favorecer a los propietarios de las grandes explotaciones agropecuarias.

A la cabeza de las críticas, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien ayer, respaldado por Alemania, lanzó un mensaje televisado en el que aseguró que la cumbre del G7 que se celebra en Biarritz trabajará para movilizar a los siete países (EE UU, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Japón) en la lucha contra el fuego en la Amazonia y para invertir en su reforestación.

Macron insistió en que la Amazonia „que genera el 20% del oxígeno del planeta y tiene unos 9.500 fuegos activos, aunque Brasilia no facilita cifras de extensiones quemadas„ es "un bien común". Macron también enunció la necesidad de permitir que los pueblos autóctonos y las ONG desarrollen las actividades precisas para "preservar ese tesoro de la biodiversidad".

Los incendios de la Amazonia, que estos días han suscitado numerosas protestas contra Bolsonaro en todo el mundo y que sólo en Bolivia han devastado 750.000 hectáreas, se han colado en la agenda del G7, después de que Macron los calificara de "crisis internacional".

Esa apreciación y las acusaciones contra Bolsonaro, que había hecho responsables a las ONG, enzarzaron a Brasil y Francia en una crisis diplomática que llevó a Bolsonaro a calificar a Macron de "colonialismo". La crisis alcanzó su cénit el viernes cuando París anunció su veto al tratado de librecomercio entre la UE y Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay), ya firmado pero aún no ratificado por las partes. Irlanda y Alemania mostraron un inmediato apoyo a la medida, que causaría un serio perjuicio al mismo sector agropecuario al que se acusa de estar detrás de la política de tierras quemadas. El presidente de la UE, Donald Tusk, respaldó ayer la amenaza.

El clamor de las cancillerías ha obligado a Bolsonaro, quien cuenta con el respaldo verbal del presidente de EEUU, Donald Trump, a salir de su aparente pasividad y ordenar su primera medida conocida contra la ola de fuego. El ultraderechista firmó el viernes un decreto para que el Ejército brasileño intervenga desde ayer en las labores de extinción de los incendios, que en lo que va de año han sido ya 72.843, un 83% más que en igual periodo de 2018. Con todo, la orden tiene fecha de caducidad, el próximo 24 de septiembre, aunque el líder brasileño se reserva la posibilidad de renovarla.

Bolsonaro también reaccionó contra las amenazas de Francia –que invoca el incumplimiento de los compromisos medioambientales adquiridos por Brasil en la cumbre de Osaka del G20 del pasado junio– y alegó que "incendios ocurren en todo el mundo" y que no pueden ser usados como pretexto para sanciones internacionales.

"La protección de la selva es nuestro deber. Somos conscientes y actuamos para combatir la deforestación ilegal y cualquier otra amenaza que coloque la Amazonia en riesgo", dijo. "Tenemos tolerancia cero con la criminalidad, incluida la medio ambiental", añadió. Bolsonaro aclaró que el norte de Brasil se enfrenta en esta época del año a un período de sequía, calor y vientos fuertes, con incendios recurrentes.

El Grupo Internacional de Derechos de las Minorías (MRG) alertó ayer de que un millón de indígenas de las selvas amazónicas están en peligro inminente debido a los incendios. El director ejecutivo de MRG, Joshua Castellino, explicó que el fuego es una amenaza que se suma a otras que los indígenas soportan desde hace tiempo.

"Sus vidas y su forma de vida están en peligro desde hace décadas debido a un Gobierno que sigue desmantelando la protección de los derechos indígenas sobre la tierra en favor de la tala y la minería", denunció. "La exclusión de los brasileños indígenas del debate sobre su (y nuestro) patrimonio colectivo ha diezmado su cultura en el último siglo. Desde una perspectiva no antropocéntrica, también ha desarmado y dejado desarmados y discapacitados a los únicos guardianes de la selva", añadió Castellino.

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