29 de agosto de 2019
29.08.2019
La Opinión de A Coruña

Johnson cierra el Parlamento para evadir el veto legislativo a un 'Brexit' sin acuerdo

Incluso los parlamentarios conservadores cuestionan la treta del primer ministro

|| El presidente de la Cámara de los Comunes habla de "aberración constitucional"

28.08.2019 | 22:28
Protesta, ayer, en la residencia oficial del primer ministro en Downing Street.

Se confirmaron los peores presagios desvelados por la prensa londinense el pasado fin de semana. El primer ministro británico, Boris Johnson, desencadenó ayer un seísmo político en Reino Unido al solicitar a Isabel II el cierre del Parlamento entre la segunda semana de septiembre y el 14 de octubre. La solicitud „legal y habitual, pero sin precedentes desde la posguerra por el pretexto y la gran duración del cierre„ fue aceptada por la Reina horas después, y pretende evitar que los Comunes pacten durante esas cinco semanas una legislación que impida un Brexit duro o que los laboristas gesten una mayoría cualificada que derribe a Johnson.

El movimiento del primer ministro, rechazado como antidemocrático por el conjunto de la oposición e incluso por conservadores moderados, fue calificado de "aberración constitucional" por el speaker de la Cámara de los Comunes, John Bercow. La argucia llegó al día siguiente de que el líder laborista, Jeremy Corbyn, forjase un acuerdo con toda la oposición para bloquear en el legislativo un Brexit salvaje, al que Johnson parece decidido a conducir al Reino Unido. El principal representante de la oposición no consiguió, sin embargo, el mismo apoyo para liderar una moción de censura que ponga fin al mandato del euroescéptico, aunque ya ha tanteado a diputados independientes y conservadores moderados.

Así las cosas, el nuevo calendario pondrá muy difícil a los defensores de una salida ordenada concretar sus cortafuegos legales. Los parlamentarios pondrán fin a sus vacaciones estivales el 3 de septiembre, martes, y el cierre de la sesión parlamentaria se ejecutará "no antes del lunes 9 de septiembre y no más tarde del jueves 12 de septiembre", con efecto hasta el 14 de octubre. El 17 de ese mes se celebrará un crucial Consejo Europeo que supone la última oportunidad de definir la modalidad que adopte el Brexit.

Así pues, los parlamentarios tendrán un primer espacio de actuación, en la primera semana de septiembre, en la que todo es posible pero el tiempo será muy escaso, a menos que lleguen a sus escaños con los deberes „legislación contra una salida dura o moción de censura„ muy bien hechos. Lo que es seguro es que habrán de pronunciarse sobre una iniciativa popular, refrendada ayer mismo por más de medio millón de firmas, que pide que "el Parlamento no sea disuelto a no ser que haya una extensión del Artículo 50 ( prórroga) o si la intención del Reino Unido de abandonar la UE se cancela".

Después del 14 de octubre apenas habrá tiempo para legislar antes del Consejo Europeo del 17. Y entre este y la fecha límite del 31 de octubre apenas median dos semanas. Por otra parte, en el caso de que se pusiese en pie una legislación contra el Brexit duro, cabe la posibilidad de que Johnson disuelva el Parlamento y convoque elecciones anticipadas.

Antes, el Tribunal de Sesiones de Edimburgo deberá pronunciarse hoy o mañana sobre si estima legal el cierre parlamentario. La más alta corte escocesa admitió a principios del presente mes una demanda al respecto firmada por 75 diputados que, en un principio, debía ser vista el 6 de septiembre pero cuyo examen se ha adelantado tras la jugada de ayer de Johnson. La cuestión podría llegar al Tribunal Supremo de Reino Unido.

Con el poder legislativo sin margen de acción, el objetivo de Johnson es forzar a Bruselas a hacer mayores concesiones y aprobar un nuevo acuerdo de salida antes de la cumbre de los socios comunitarios. El primer ministro busca suprimir la controvertida cláusula de salvaguarda sobre la frontera intrairlandesa, dentro de un acuerdo que tenga opciones de ser ratificado por la mayoría que sostiene al Gobierno, que ya ha frustrado tres veces el trámite en aras de condiciones más favorables para las islas.

Aunque la UE no parece dispuesta a ceder, quedaría todavía tiempo para someter un nuevo Brexit a votación antes del 31 de octubre. Entonces, Johnson romperá lazos haya o no acuerdo.

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