02 de octubre de 2019
02.10.2019
La Opinión de A Coruña
Setenta años del régimen comunista

Hong Kong usa fuego real por primera vez, en la conmemoración de la China Popular

La represión policial en la antigua colonia acaba con un estudiante en estado crítico

|| Xi Jinping glorifica la unidad en torno al PC en un desfile militar sin parangón

02.10.2019 | 00:08

El 70.º aniversario de la fundación de la República Popular China marcó ayer un salto cualitativo en las protestas de Hong Kong. La Policía recurrió por primera vez a fuego real para dispersar a los manifestantes, causando al menos un herido por bala, un estudiante de secundaria de 18 años, llamado Tsang Chi-kin, que anoche se encontraba en estado crítico con una bala a tres centímetros de su corazón. Decenas de miles de personas volvieron a salir a las calles, como hacen desde junio, pese a las advertencias para evitar nuevos episodios de protesta prodemocrática en una fecha tan emblemática para la dictadura del Partido Comunista chino.

Las fuerzas de seguridad de Hong Kong recurrieron a gases lacrimógenos, gas pimienta, cañones de agua y balas de goma para dispersar las concentraciones e hicieron incluso disparos al aire con fuego real, llegando un policía a disparar a quemarropa en el pecho al citado estudiante. La acción quedó registrada en un vídeo viral que contradice la versión oficial de que todos los disparos fueron al aire. Además del joven alcanzado por la bala, la represión policial dejó otros 30 heridos, uno de ellos también crítico, y se saldó con al menos cien detenidos. Los manifestantes levantaron barricadas y las incendiaron, además de sembrar las calles de obstáculos a la Policía.

Las protestas, que se hicieron masivas en junio a raíz de un polémico proyecto de ley de extradición a China, se han sucedido durante casi cuatro meses en la región administrativa especial y han derivado en un movimiento que busca mejoras democráticas frente a la dictadura de Pekín. La anulación del proyecto de ley de extradición, semanas atrás, no ha podido frenar un movimiento arraigado que ha llegado a sacar a la calle en algunos momentos hasta a millón y medio de los 7,5 millones de habitantes de la isla.

Mientras Hong Kong vivía lo que los manifestantes calificaron de "día de luto", el Gobierno de Xi Jinping desarrollaba en Pekín su suntuosa celebración, culminada por un desfile militar sin precedentes en la historia del régimen y destinado a reforzar el liderazgo del presidente. Xi hizo un nuevo llamamiento a la unidad de los chinos en torno al Partido Comunista (PCCh).

El Ejército Popular de Liberación, y 100.000 civiles en su estela, marcharon por la avenida Changan hasta la plaza de Tiananmen, engalanada de rojo, para rendir honores a Xi y a la plana mayor del PCCh. "Ninguna fuerza podrá nunca debilitar la posición de China o detener al pueblo chino en su camino adelante", proclamó el presidente antes del desfile desde la Puerta de la Paz Celestial, el mismo lugar desde el que Mao Zedong anunció al mundo hace siete décadas la fundación de la República Popular.

El desfile fue una demostración de los avances de la industria de armamento china, y permitió apreciar numerosos equipamientos nunca vistos. Entre ellos figura el nuevo misil balístico intercontinental Dong Feng 41, capaz de portar múltiples cabezas nucleares y de alcanzar cualquier lugar de Estados Unidos (de 12.000 a 15.000 kilómetros).

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