La Fiscalía de Arabia Saudí anunció ayer que cinco personas han sido condenadas a muerte por el asesinato, el 2 de octubre de 2018, del periodista Yamal Khashoggi en el consulado saudí de Estambul, aunque exoneró de responsabilidad a Saud al Qahtani, asesor del príncipe Mohamed bin Salman.

El portavoz de la Fiscalía General saudí, Shalaan al Shalaan, indicó que tanto Qahtani como el subdirector de los servicios secretos saudíes Ahmed Asiri, las dos principales figuras procesadas por el caso, fueron liberados porque no hallarse pruebas en su contra. El cónsul saudí en Estambul, Mohamed Al Otaibi, fue también exonerado sin que se encontraran pruebas en su contra.

El asesinato de Khashoggi, un periodista reiteradamente crítico con el Gobierno saudí y columnista del diario The Washington Post, revistió aires escabrosos que merecieron el repudio internacional y derrumbaron la imagen pública de Arabia Saudí.

El periodista, que había acudido al consulado de su país para recoger documentos necesarios para su inminente boda, fue descuartizado y sus restos nunca han llegado a ser encontrados. Pese a que Naciones Unidas y el Senado de EEUU responsabilizaron directamente al príncipe heredero Mohamed bin Salman por el crimen, el hombre fuerte del reino no fue procesado.

"El Tribunal de Sanciones emitió sentencias contra once acusados. Condenó a muerte a cinco personas como castigo por su complicidad y participación en el asesinato de Khashoggi", anunció el fiscal Al Shalaan. Añadió que tres acusados fueron absueltos por falta de pruebas (Qahtani, Asiri y Al Otaibi) y otros tres fueron condenados por encubrimiento a penas que suman 24 años, pero no especificó ni las identidades ni las sanciones.

Según el portavoz de la Fiscalía General, las investigaciones mostraron que no hubo intención de matar a Khashoggi, puesto que los acusados y la víctima no estaban "enemistados". "La decisión fue tomada por impulso en el momento", añadió el fiscal. Una conclusión frontalmente opuesta al dictamen de la ONU, que fue más allá al afirmar que se trató de un "asesinato brutal y premeditado planeado y perpetrado" por oficiales saudíes.

La relatora de Naciones Unidas para los sumarios arbitrarios, Agnes Callamard, criticó el proceso, que calificó como una "broma". "Los sicarios han sido considerados culpables y condenados a muerte, pero es evidente que los cerebros no solo están en libertad, sino que prácticamente no han sido sometidos a investigación", añadió Callamard.

El departamento del Tesoro de EEUU sí responsabilizó directamente a Al Qahtani de la "planificación y ejecución de la operación que condujo al asesinato de Khashoggi". Al Qahtani, que había trabajado para la familia real desde el 2003, incrementó su poder cuando Bin Salmán se convirtió en el 2017 en príncipe heredero saudí.