02 de enero de 2020
02.01.2020

Refugiados: atrapados en Grecia

La situación de los deplazados en el país heleno se recrudece con la subida al poder del Gobierno conservador y sus nuevas políticas migratorias

01.01.2020 | 21:21

Recién estrenado 2020 y con más de 1.050 muertos en el Mediterráneo durante el año pasado, Grecia continúa siendo el primer punto de entrada irregular de personas a Europa. Con la llegada al poder el pasado mes de julio del conservador Kiriakos Mitsotakislas políticas de inmigración en el país heleno se recrudecen con medidas como el desalojo de los 'squats', edificios ocupados en el centro de Atenas, el futuro cierre de los tres mayores campos de refugiados que serán convertidos en centros de internamiento o el refuerzo del control fronterizo

Apenas unos minutos en Atenas son suficientes para percibirlo. "Sí, ahí está. A eso huele", dice un hombre al salir del aeropuerto. "¿A qué se refiere?, pregunto. "¿No lo notas?", insiste. "Así es como huele ahora Grecia: a miedo, a frustración".

Es octubre y son las tres de la tarde en Atenas. En el metro, viejo y oxidado, un vagón que bien podría hacer más de 50 años que nadie reforma se acerca lentamente. En él, un sinfín de viajeros se hacinan a la espera de llegar a su destino. El sonido del griego se antoja familiar, la fonética es muy similar a la española, aunque es difícil entender una palabra. Victoria Station se vislumbra tras una hora de trayecto. A pesar de estar situado a escasos 2 kilómetros del centro, de la gran Acrópolis, se trata de un barrio colapsado por la inmigración. Familias afganas y sirias, en su mayoría, pueblan la plaza Victoria cargadas con las pocas pertenencias que han podido salvar durante su huida del infierno. Se reúnen, se acompañan y charlan mientras piensan en cuál puede ser su siguiente paso.

Viven en la calle, algunos también en pisos patera o en campos de refugiados situados en las inmediaciones de la capital. Tiendas cerradas, grafitis, basura por el suelo y contenedores a rebosar, ya que los servicios de limpieza están de huelga para reivindicar "un salario digno". "Llevan así más de un mes", asegura un vecino. Decadencia es la palabra que viene a la mente. Las consecuencias de que un país devastado por la crisis económica esté soportando en solitario oleadas de inmigración masiva desde hace más de cinco años se plasman en cada esquina. Más de un millón de personas que huyen de sus países de origen malviven en Grecia y, desde la llegada al poder en julio del conservador Kiriakos Mitsotakis, han visto cómo su situación no hace más que empeorar.

Cierre de squats

La primera medida de las nuevas políticas migratorias consistió en el cierre de los llamados squats, edificios okupados situados en el barrio anarquista de Exarquia en los que la población griega acogió a inmigrantes y refugiados. En ellos, numerosos voluntarios organizaban talleres de lengua, peluquería, gimnasio, juegos, biblioteca y un largo etcétera, durante los primeros años de la crisis migratoria. Entre ellas SOS Refugiados, una organización española creada en 2015 con el fin de recaudar comida, fondos y ropa para los desplazados y que recibe regularmente apoyo desde Eivissa. Sin embargo, esos squats ya no existen.

Si a mitad de año seguían resistiendo alrededor de once de estos centros, el gobierno cerró el último de ellos a principios de noviembre y trasladó a todos los ocupantes a nuevos campos situados en las afueras, como ya habían hecho con los residentes del resto de squats. Por ello, cada sábado, cientos de atenienses salen a la calle a protestar por estas nuevas "medidas de reubicación". "Ellos no quieren estar en las afueras, prefieren estar en la ciudad donde encuentran apoyo en las asociaciones y en la población", informa Patricia Colón, presidenta de SOS Refugiados. Los niños ya no pueden acceder a las escuelas, ubicadas en la ciudad. "Con el anterior gobierno tenían el transporte gratuito, por lo que, aunque a una hora de camino, los niños podían ir al colegio desde los campos. Ahora tienen que pagar porque el nuevo gobierno les ha retirado ese privilegio", agrega irónica.

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