La izquierda italiana tratará hoy, domingo, de conservar su histórico bastión de Emilia-Romagna (norte), frente al avance del ultraderechista Matteo Salvini, en unas elecciones regionales que también se celebrarán en Calabria (sur) y que servirán para tomarle el pulso al Gobierno de coalición entre el socialdemócrata PD y los antisistema del M5S, cuyo líder, Luigi di Maio, dimitió esta semana, aunque se mantiene como ministro de Exteriores del Gobierno presidido por el independiente Conte.

Salvini ve en estos comicios una oportunidad de oro para golpear al PD y al M5S, que en agosto hicieron fracasar su tentativa de adelanto electoral, saldada con la salida de la Liga del Gobierno y su reemplazo por los socialdemócratas.

En Emilia Romagna, cuya capital es la ciudad roja de Bolonia, los dos candidatos principales son el presidente saliente, Stefano Bonaccini (PD), y la senadora Lucia Borgonzoni, apoyada por la coalición de derechas que lidera Salvini. En Calabria, gobernada desde 2014 por la izquierda, al abanico es más amplio: compiten la candidata de derechas, Jole Santelli, favorita en las encuestas; el de la izquierda, Filippo Callipo; el del Movimiento 5 Estrellas (M5S), Francesco Aiello, y el independiente Carlo Tansi.

La atención se centra en Emilia-Romagna, la región roja de Italia por excelencia, tierra de partisanos gobernada por la izquierda durante los últimos setenta años y una de las regiones más avanzadas e industrializadas del país. Todo apunta a que será un duro pulso, pues los sondeos dan muy igualados a ambos bloques.

El candidato de izquierdas, Bonaccini, se centró durante la campaña en resaltar los logros de la región, la que a mayor velocidad crece de todo el país y una de las cinco „de un total de 20„ con un "alto" nivel de vida, según la Oficina Europea de Estadística.

En cambio Salvini clama continuamente por la renovación tras décadas de hegemonía de izquierdas y, por esa razón, se ha esforzado en la campaña, eclipsando incluso a su candidata, Borgonzoni. Fiel a su bronco estilo, el ultraderechista ha protagonizado todo tipo de polémicas, como cuando llamó al interfono de una familia de tunecinos en la periferia de Bolonia para preguntar si traficaban con drogas.

Tampoco dudó en cerrar su campaña en la localidad de Bibbiano, epicentro de un oscuro escándalo de irregularidades en la asignación de niños de acogida que salpica a dirigentes del PD. De igual modo, lanzó una campaña de ayuno entre sus seguidores después de que el Senado diera los primeros pasos „con los solos votos a favor de La Liga„para quitarle la inmunidad y permitir su enjuiciamiento por bloquear un barco con inmigrantes en junio, cuando era ministro del Interior. La maniobra ha sido denunciada por la coalición gobernante como un intento del líder ultra de aparecer como una víctima.