Al menos 34 personas murieron, incluidos dos atacantes, y otras 58 fueron heridas en un tiroteo que duró seis horas ayer en Kabul. El ataque fue perpetrado en una celebración institucional en la que participaba el jefe del Gobierno afgano, Abdullah Abdullah, quien resultó ileso. El atentado llega en un momento crucial para el país, tras la firma de un acuerdo entre EEUU y los talibanes, que debe conducir a partir del martes a negociaciones de paz entre los rebeldes y el Gobierno afgano. El tiroteo, reivindicado por el grupo Estado Islámico (ISIS), comenzó en un acto al aire libre con motivo del aniversario de la muerte del líder de la comunidad chií hazara Abdul Ali Mazari. Muchos afganos vieron en directo los primeros disparos, que interrumpieron el discurso del presidente del Alto Consejo para la Paz, Karim Jalili.