Las fuerzas de seguridad de Hong Kong arrestaron ayer a unas 300 personas y lanzaron bolas con gas pimienta durante las concentraciones organizadas para protestar por la ley que estudia el Legislativo local para criminalizar cualquier "insulto" al himno nacional chino con penas de hasta tres años de cárcel y multas de hasta 6.000 dólares (unos 5.500 euros).

La Policía ya estaba en alerta ante estas protestas, que preceden a las sucesivas lecturas de la controvertida reforma entre los legisladores chinos -la aprobación definitiva no está prevista hasta junio-. Las protestas arrancaron ya de madrugada con bloqueos de calles y vías ferroviarias.

La gran mayoría de los arrestos se practicaron bajo la sospecha de que los detenidos participaban "en una reunión no autorizada", según consta en el balance divulgado por la propia Policía en su perfil de Facebook. Entre los detenidos hay dos estudiantes de 14 y 15 años acusados de "posesión de instrumentos listos para propósitos ilegales", en concreto por portar cascos y respiradores durante las movilizaciones.

La fuerte presencia policial en torno al Parlamento hongkonés llevó a los manifestantes a concentrarse en un barrio aledaño, al grito de "Hong Kong, más gasolina" y "Pueblo de Hong Kong, construye una nación". Los antidisturbios trataron de establecer cordones y avisaron a los asistentes de que podían estar participando en una "reunión ilegal".

El número dos del Gobierno de Hong Kong, Matthew Cheung, negó que la nueva ley coarte la libertad de expresión, entre otras razones porque "el himno nacional solo dura 46 segundos". "Los ciudadanos de todos los países del planeta guardan respeto cuando suena el himno nacional. ¿Por qué no podría ocurrir igual en nuestro país?", se preguntó.

El debate en torno al himno se suma a otras polémicas por la intención de Pekín de imponer varias reformas a la excolonia británica.