El secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper, marcó distancias ayer con el presidente Donald Trump, al asegurar que no considera necesario el empleo de tropas en activo para contener la ola de protestas en el país desencadenadas por la muerte bajo custodia policial del afroamericano George Floyd. "La opción del uso de tropas en activo en el papel de garantes de la ley debería ser solo empleado como último recurso, y solo en las situaciones más urgentes y extremas", afirmó Esper en una conferencia de prensa desde el Pentágono. "No estamos en una de esas situaciones ahora. No soporto invocar la Ley de Insurrección", subrayó sobre la posibilidad de utilizar al Ejército en el interior del país planteada por el mandatario a comienzos de semana, cuando dijo que había llegado el tiempo de los tiros.

El presidente Donald Trump anunció el lunes pasado su disposición a desplegar "miles y miles de soldados fuertemente armados" y de agentes de la ley para detener los disturbios en Washington DC, tras varias noches de protestas y saqueos en la capital. Poco después del mensaje televisado, los manifestantes concentrados ante la Casa Blanca fueron reprimidos con gases lacrimógenos.

"Crimen horrible"

Mark Esper aclaró públicamente que no está a favor de invocar la Ley de Insurrección para que las Fuerzas Armadas se sumen al despliegue de seguridad ante las protestas convocadas por la muerte de George Floyd. Esper alega que dicha ley, que se remonta a principios del siglo XIX, "solo debería usarse como último recurso y en caso de las situaciones más urgentes y extremas", alegando que si son necesarios refuerzos "la Guardia Nacional encaja mejor" a nivel interno. "Digo esto no solo como secretario de Defensa, sino también como antiguo soldado y exmiembro de la Guardia Nacional", añadió Esper, en sus primeras declaraciones públicas desde que estallaron los disturbios.

El secretario de Defensa reconoce que la muerte de George Floyd a manos de un policía "es un crimen horrible". "Los agentes en el lugar de los hechos ese día deberían rendir cuentas por este asesinato", sostuvo Mark Ester. "Es una tragedia que hemos visto repetirse demasiadas veces", subrayó en declaraciones a la prensa en el Pentágono, admitiendo que "el racismo es real" en el país estadounidense y por tanto "todos debemos hacer lo posible por reconocerlo, plantarle cara y erradicarlo".

Tensión atenuada

Aunque la tensión en las calles se rebajó en las últimas 24 horas, las protestas siguen en Estados Unidos, donde al menos 40 ciudades decretaron ya el toque de queda y permanecen bajo custodia de la Guardia Nacional.

Más de una semana después de que el afroamericano George Floyd muriera por asfixia en Mineápolis (Minesota) debido a la presión que ejercía sobre su cuello la rodilla de un policía blanco, en distintas ciudades estadounidenses se repiten las escenas de manifestaciones de protesta en las calles, con enorme respaldo social, pero los destrozos y saqueos de otras jornadas han amainado.